Jornada 2: Blackburn Rovers
En los años 50, el fútbol ya era un asunto enteramente profesional… pero menos. La FA todavía mantenía cierto gustillo por las cosas caseras, y durante décadas sus normas y sus políticas intentaron limitar el efecto que el profesionalismo puro y duro inevitablemente había de provocar: los más ricos ganarían más títulos, y los más pobres se irían al fondo del pozo.
La norma más efectiva, y que estuvo en vigor durante nada menos que 75 años, fue la del límite salarial. La FA establecía a principio de cada temporara el salario semanal máximo que un club podía pagar a cada jugador. Y ese salario, habitualmente, era lo suficientemente asequible como para que casi cualquier club de las dos máximas categorías del fútbol profesional pudieran pagarlo sin excesivos problemas. Esto permitía que los clubes modestos, sin posibilidad de realizar grandes fichajes, al menos pudieran retener a sus estrellas.
Y no solo eso, sino que durante las décadas de los 40 y los 50, permitió que clubes que hoy son modestos sin aspiraciones (Portsmouth, Burnley, Wolves, Ipswich) llegaran a la cumbre. Sus mejores jugadores ya recibían el mejor sueldo que podían cobrar, así que su interés por marcharse a los grandes era mucho menor. Además, eso obligaba a los directivos de los clubes a bucear en las categorías inferiores para encontrar a los jugadores con los que reforzar sus equipos, cuando estos no surgían directamente de sus canteras.
Pues bien, el Blackburn, que había dejado atrás sus años de gloria y se había convertido en un habitual de la Second Division, fue uno de los clubes que se aprovechó del límite salarial para mejorar su suerte en la segunda mitad de la década de los 50. En 1958, y después de casi diez años en la segunda categoría, se aferró a un grupo de jóvenes jugadores y por fin logró el ascenso por detrás del Fulham.
No es que fuera el mejor equipo de la historia de los Rovers, y apenas daba de sí para mantenerse sin apuros a mitad de tabla y, de vez en cuando, alguna alegría copera. Como la de 1960, cuando el Blackburn llegó a la final de la FA Cup contra el Wolverhampton Wanderers solo para ser barridos por 3-0 después de jugar casi todo el partido con 10 hombres por lesión (no había posibilidad de hacer cambios todavía). Y unos cuantos de sus jugadores llegó a jugar con la selección inglesa, especialmente Ronnie Clayton y Keith Newton.
La tabla de salvación de los clubes como el Blackburn, con mucha historia pero poco presupuesto, desapareció definitivamente en 1961. La FA, tras varios escándalos de pagos ilegales (recordad el caso del Sunderland), se vio obligada a reconocer la realidad: no se podían poner puertas al campo, ni impedir que los jugadores cobraran el dinero que realmente generaban. Y eliminó por fin el límite salarial.
Aquello fue el fin de una época, y cambió el fútbol para siempre. Los grandes clubes con grandes estadios pudieron por fin hacer valer el peso de sus enormes presupuestos (Liverpool, Leeds, Manchester United… ) y los modestos con menos afición, tuvieron que conformarse con sobrevivir. Y muchas veces ni siquiera eso: el Blackburn aún pudo tirar de su gran trabajo de cantera durante cuatro temporadas, e incluso en 1964 luchó seriamente por el título gracias a jugadores como Fred Pickering, Matt Woods o Mike Ferguson. Dentro de lo que cabe, en realidad, el Blackburn no era tan modesto como otros.
Dos años después, sin embargo, y tras una temporada catastrófica en cuanto a lesiones, el Blackburn descendió y no pudo evitar lo inevitable: la fuga masiva de sus estrellas. Los Rovers no volverían a jugar en la First Division hasta que Jack Walker, Mr. Blackburn, los rescatara de su peor crisis más de 25 años después.
Respecto al partido... malo. Muy malo.
La alineación, no tan distinta de la anterior: