Jornada 14: Ipswich Town
Cuando un club de fútbol te hace una estatua y la planta delante de su estadio, es que has hecho algo muy grande por él. Así que por la foto de abajo podéis juzgar si este Caballero (con mayúscula) hizo o no algo grande por el Ipswich:
Está jovencillo, pero se le reconoce: es Sir Bobby Robson. Robson había iniciado su carrera de entrenador en el Fulham en enero de 1968. El club londinense atravesaba una situación crítica y el nuevo míster no pudo evitar el descenso. En noviembre de ese mismo año, ya con la temporada en marcha, Robson fue cesado y la directiva de los Cottagers, en un gesto de valentía, no le dijo nada y dejó que se enterara por la prensa.
Sin trabajo, Robson se dedicó a trabajar como ojeador para su amigo Dave Sexton, que destacaría años después con el Queen’s Park Rangers, pero que por entonces entrenaba al Chelsea. Y en uno de los partidos que ojeaba, en Portman Road, y tras una conversación casual con el presidente del Ipswich Town, logró hacerse con el puesto de entrenador de los Tractor Boys para la temporada siguiente. Los de Suffolk acababan de embarcarse en una de las aventuras más exitosas de toda su historia.
Las primeras tres temporadas fueron mediocres, aunque tampoco se pasaron apuros para mantenerse en la First Division. Robson, al mando de un club modesto en recursos (en los 13 años que entrenó al Ipswich Town solo fichó a 14 jugadores de fuera del club), se dedicó a formar un equipo basado en los productos que salían de su cantera.
En la cuarta temporada los frutos del duro trabajo de Bobby salieron por fin a la luz. El club terminó cuarto en liga y ganó la Texaco Cup (la enésima competición friki, de la que ya hablaremos en otro momento). En los nueve años siguientes, y aunque no consiguió repetir el título liguero de 1962, pero Robson llevó a su equipo de canteranos a los seis primeros puestos de la clasificación en ocho ocasiones. Y la única vez en que no lo logró, en 1978 (terminó 18º en una liga de 22 equipos), salvó la temporada con creces: el Ipswich Town ganó la única FA Cup que puebla sus vitrinas.
Lo mejor estaba por llegar, de todos modos: en 1980 el Ipswich terminó la liga tercero, y en 1981 y 1982 acabó segundo, por detrás del todopoderoso Liverpool. Y en 1981, además, se llevó a casa la Copa de la UEFA tras vencer en la final al AZ Alkmaar por 5-4 en la final (a doble partido).
El trabajo de Bobby Robson en Portman Road, a esas alturas, había llamado la atención de muchos clubes importantes y, sobre todo, de la FA, que le ofreció el puesto de seleccionador inglés tras el Mundial de España. Sir Bobby aceptó el puesto y dejó el Ipswich en manos de Bobby Ferguson, su ayudante durante muchos años.
No mucho después, y tras el fracaso de Inglaterra en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1984, Robson puso su cargo a disposición de la FA y recomendó que le sustituyeran por Brian Clough. De hecho, estuvo a punto de fichar por el Barça por aquel entonces. Finalmente, la FA le confirmó en su puesto y Robson recomendó a Terry Venables para el banquillo culé. Pero esto ya es otra historia.
Y otro partido ganado, no sin esfuerzo. Poco a poco nos alejamos del descenso.