Jornada 4: Birmingham City
Caballeros, ante ustedes, Liam Daish:
Este adonis es un histórico del fútbol modesto inglés e, incluso, llegó a jugar cinco partidos internacionales con la selección de Irlanda. Pero el mejor momento de su carrera, el que le ha elevado a la categoría de jugador de culto de todo friki jurgolero que se precie, llegó en un partido más bien intrascendente de la FA Cup entre el Birmingham City y el Chester, en 1994.
El partido, dada la diferencia de nivel entre ambos equipos, fue un paseo militar para los Blues. Daish, un central de los ingleses de toda la vida, rocoso, torpe con el balón en los pies pero con una capacidad para el juego aéreo impresionante (su entrenador por entonces, Barry Fry, dijo una vez que si un escuadrón de F-111 atacara el área de los Blues, Daish intentaría despejarlos de cabeza), se sumó a la fiesta y marcó el 0-4 (de cabeza, claro).
Se acercó a la grada, lo celebró con los aficinados del Birmingham que habían hecho el viaje y uno de ellos le tiró una trompeta de juguete, la típica de plástico de colores fosforitos, que se pueden encontrar en cualquier todo a cien. Daish, la alegría de la huerta, cogió la trompeta, se acercó al banderín de córner… e interpretó un solo al mejor estilo de Louis Armstrong.
Al árbitro aquello no debió gustarle demasiado, porque le enseñó la amarilla. Y Daish, como buen típico central inglés (sí, jugó con Irlanda, pero nació en Portsmouth), tarjetas veía a puñados. Qué se podía esperar con esa cara de animalico. Con aquella tarjeta, y siguiendo el complicado sistema de puntuación para las sanciones que se seguía entonces en Inglaterra, Daish superó la barrera de los 40 puntos… y eso conllevaba una sanción de tres partidos de suspensión.
Ahí lo tenéis: “Hola, soy Liam Daish, me suspendieron tres partidos de liga por tocar un solo con una trompeta de juguete en un córner”. No me digáis que no es un mito.
El partido, pues lo hemos jugado bien, pero seguimos sin centrarnos del todo. Es normal, hombre, que adaptarse a la Premier es jodido, impacientes.