No os haré ni caso.
Jornada 46: Bolton Wanderers
La relación del Bolton Wanderes con la FA Cup es una de las más llamativas del fútbol inglés. Jugaron la final de 1923, de la que hablamos en el capítulo anterior: la primera en Wembley, la del caballo blanco que en realidad era gris. Y también la de 1953, en la que Stan Mortensen marcó su histórico hat-trick sin que le sirviera para que su nombre quedara grabado en la historia: la gloria fue para Sir Stanley Matthews.
A los Trotters aún les quedaba otra final mítica de la FA Cup que disputar. La de 1958. A ella llegaron después de eliminar al Preston North End, al York City, al Stoke City, a los Wanderers de Wolverhampton (en la mejor época de su historia) y al Blackburn Rovers.
Y enfrente se encontraron al Manchester United. Los Red Devils habían eliminado al Workington, al Ipswich Town, al Sheffield Wednesday, el West Brom y, en semifinales, el Fulham. Un camino duro, pero no especialmente, pero que al United le había costado sangre, sudor y sobre todo lágrimas recorrer. Las lágrimas, porque unos meses antes había tenido lugar el Desastre de Munich, del que ya hemos hablado.
En liga, el Manchester United sufrió horrores, pero el coraje de sus jugadores, unos meses antes simples reservas, llevó al club hasta el partido más importante del año en Inglaterra. Algunos de los heridos en el accidente, además, habían vuelto ya al campo, sobre todo Dennis Viollet y, especialmente, el gran Bobby Charlton.
El sueño, sin embargo, no pudo completarse. Dos goles de Nat Lofthouse dieron al Bolton el que, hasta la fecha, es el útimo de sus títulos oficiales.
El Bolton se jugaba la vida en este partido. Si quería ascender automáticamente, tenía que ganarnos. Pero...
Ahí tenéis la fiesta de despedida de la Championship en Edgar Street. Y la clasificación final, con los playoffs ya disputados:
Las estadísticas de los Bulls en liga. De nuevo, año excepcional de Liddle y Eyre, también de Rutten y Wilson... y gran fin de temporada de Williams.