Jornada 43: Manchester City
Toca momentazo friki. Quien conozca a este jugador (jugadorazo) se lleva premio:
Es Georgiu Kinkladze, todo un mito para los Citizens, a pesar de que jugó en el club en los peores años de su historia reciente, y probablemente el jugador preferido de su afición en los últimos 30 años. Un crack que fue capaz de marcar este golazo al Southampton:
http://www.youtube.com/watch?v=rg57cOivaQc
Está unánimemente considerado como el mejor gol que se haya marcado nunca en Maine Road, el antiguo estadio del Manchester City. Kinkladze, que huyendo de la guerra civil que vivía Georgia a mediados de los 90 acabó en el Saarbrücken, llegó a los Citizens en 1995. Antes el Atlético de Madrid había rechazado su fichaje por poco más de 35 millones de las antiguas pesetas y Maradona lo había tenido a prueba en Boca Juniors, pero a Kinky no le gustó Argentina.
El City jugaba por entonces en la Premier, pero era un equipo en serias dificultades. Y un jugador con su clase no tardó en hacerse el favorito de la grada. No fue de extrañar, porque en su primer año en Manchester hizo esto:
http://www.youtube.com/watch?v=Ud7FLTne6Mg
Su año fue espectacular… pero el City no se salvó del descenso. Kinkladze parecía destinado a una salida rápida de Maine Road. Pero los genios siempre son especiales, y Kinky decidió que una afición que lo había acogido tan bien, y un equipo que por fin había confiado en él, bien se merecían una ayudita en su trayectoria por el infierno. A pesar de los rumores que lo ligaban al Manchester United y a unos cuantos equipos de la liga española, él se quedó con los Citizens.
Y se convirtió en el epicentro de su juego, claro. Pero aquello no ayudó al equipo, que cuando él faltaba (y faltaba con cierta frecuencia, era frágil) andaba perdido por el campo. El club aguantó un año en la First Division (ahora Championship) pero en el segundo, de nuevo, se ganó el descenso a la tercera categoría. Kinky amaba al club, pero no podía permitirse seguir en el City tan abajo, y se marchó al Ajax.
Allí no triunfó y jugó doce partidos en dos temporadas, entre otras cosas porque le obligaron a jugar pegado a la banda izquierda, donde su juego no lucía en absoluto. Así que en 2000 volvió a Inglaterra, donde su juego había brillado más, pero esta vez al Derby County. Allí jugó otros tres años a un grandísimo nivel, se convirtió de nuevo en el ídolo de la grada, pero sin la misma magia que en Maine Road.
Desde 2003, cuando los Rams decidieron que o bajaba su sueldo o se iba, Kinky ha deambulado por los campos de Chipre y Rusia, pero ya como un genio venido a menos capaz de lo mejor y, más a menudo, de lo peor. En Manchester sigue siendo adorado con devoción… y en mi casa también: era mi jugador preferido del PcPremier de 1997.
Y pasó lo que tenía que pasar, claro: partido tonto, la pelotita no quería entrar, y derrota por la mínima en el peor momento posible.
Y la clasificación que se aprieta un poquito más, y el último partido contra el Bolton. Mamá que no nos pase nada.