Jornada 33: Leeds United
Al final de la temporada pasada ya lo comentamos: uno de los mejores entrenadores en la historia del Leeds United fue Brian Clough. O, en realidad, sería más exacto decir que Brian Clough, uno de los mejores entrenadores de la historia, pasó por el Leeds United. Porque Cloughie fue un desastre en Elland Road.
Después de ganar la liga con el Derby County y cabrearse con la directiva, Clough aterrizó en el verano de 1974 en el que probablemente fuera el club más potente del momento en Inglaterra, y que parecía en condiciones de codearse con la elite europea. Aquello pilló por sorpresa a muchos: Don Revie, el “hacedor” de la grandeza de los Whites, había recomendado que su Johny Giles, una de las estrellas del equipo y ya por entonces en las últimas como jugador, tomara las riendas del equipo.
Había sido durante una década el alma del centro del campo, el líder del vestuario y conocía a la perfección a todos los jugadores. Además, todos ellos lo respetaban, y Giles se declaraba admirador del estilo que había impuesto Revie, tosco y duro, pero mortalmente efectivo. Cloughie, en cambio, había pasado años criticando a Revie y al Leeds por su estilo.
Y lo dijo a las claras nada más llegar al club. En la primera reunión en el vestuario les dijo a los jugadores que podían tirar todos los títulos a la basura, que en su opinión no valían nada porque los habían ganado sin honor (y haciendo trampas). Y lo remató diciéndole a Eddie Gray, un jugador muy propenso a lesionarse, que “si fueras un caballo de carreras, hace años que te hubieran pegado un tiro”. Así se las gastaba Cloughie.
Además, fichó a varios de los jugadores que habían brillado con él en el Derby y los convirtió en titulares desde el primer momento. Esos jugadores, O’Hare y McGovern, no eran malos, pero tampoco eran estrellas, sino más bien centrocampistas de mucho despliegue físico y recursos limitados. En el banco se quedaron internacionales absolutos con Inglaterra, de un nivel muy superior.
Algunos confiaban en la mano mágica de Clough, pero la mayoría predijeron el desastre. Y no se equivocaron. De los cinco primeros partidos de liga, el Leeds solo ganó uno. Y aquello dolió, porque la temporada anterior los Peacocks habían pasado 29 jornadas invictos. Las voces críticas se hicieron ensordecedoras, y aunque Johny Giles (sorprendentemente) salió en defensa del mister, diciendo que había que darle tiempo para rejuvenecer un equipo que, efectivamente, se estaba haciendo viejo, en el vestuario se armó un auténtico motín.
Tanto que tras una reunión extraordinaria de la junta directiva, a comienzos de septiembre se destituyó a Clough solo 44 días después de su nombramiento. Jimmy Armfield, antiguo capitán de la selección inglesa, fue el sustituto, y consiguió que tras el desastroso comienzo, el equipo terminara la liga noveno. Y, sobre todo, que se clasificara para la final de la Copa de Europa, que perdió contra el Bayern Munich.
Clough fue el peor entrenador (estadísticamente) de la historia del Leeds y además marcó un record: nunca un entrenador duró menos al frente de un club en Inglaterra.
El partido, otro en el que hemos sufrido más de lo previsto, pero oye, otros tres puntos al bolsón. Así se hacen grandes los equipos: ganando incluso cuando juegan mal (que tampoco es el caso, simplemente, no marcamos ni al arco iris

).