Jornada 13: Crewe Alexandra
Ya dijimos la pasada temporada que, si por algo se ha caracterizado el Crewe Alexandra desde hace décadas ya, es por la tremenda habilidad del club, antes de Gradi y ya con él al mando, para descubrir perlas que cultiva y pule y que luego triunfan sin reservas en los grandes clubes británicos. Este capítulo va dedicado a una de ellas, la primera de todas, en realidad. Admirad en toda su grandeza (porque la foto es grande) a:
La foto le refleja en todo su esplendor, porque era un espectáculo dentro y fuera de los campos de fútbol. Para empezar a liarla, nació en Durban, Sudáfrica, pero su nacionalidad fue la de Zimbabwe y su primer contrato como futbolista profesional le llegó de Canadá, después de rechazar ofertas del cricket y el béisbol profesional, en los que también destacó de joven.
En Canadá, aunque duró poco, se convirtió en el auténtico ídolo de la afición del Vancouver Whitecaps… y eso que era suplente. En 1980, durante una visita a Inglaterra, consiguió que el manager del West Brom, nuestro viejo conocido Ron Atkinson, le hiciera una prueba y se interesara por su contratación. Pero diversos problemas con su permiso de trabajo hicieron que fuera otro club que había seguido sus pasos, el Crewe Alexandra, el que le diera su oportunidad en el fútbol profesional británico, aunque fuera con una cesión.
Y no la desaprovechó. Pasó en Crewe solo unos meses, pero se convirtió en titular indiscutible, jugó 24 partidos, todos a un buen nivel, y además marcó un gol. El único de toda su carrera, pero llamó mucho la atención en aquel entonces. También la de los ojeadores del Liverpool, el auténtico ogro del fútbol inglés por entonces. Tanto que en 1981 pagaron al Vancouver 250.000 libras y le contrató, en principio, como suplente de Ray Clemence. Este, sin embargo, se marchó por sorpresa a finales de agosto al Tottenham, y dejó vía libre a Grobelaar, que se convirtió en titular inesperadamente.
No se lo debía esperar ni él, en realidad, porque sus comienzos fueron atroces, y la forma del equipo, mala y tirando a muy mala, no le ayudó ni un poquito. Pero terminó asentándose, y su “peculiar” estilo, que había provocado tremendas dudas en sus primeros meses, acabó desatando pasiones en Anfield. Grobelaar fue el dueño de la portería red durante 13 temporadas, y jugó más de 600 partidos oficiales con los de Merseyside.
El momento más conocido de su carrera llegó relativamente pronto, en 1984, en la final de la Copa de Europa contra la Roma. Por esto:
http://www.youtube.com/watch?v=F2GyLdD1iwE . Que 20 años después fue imitado por Dudek en otra final de la Champions. Y a pesar de su estilo, siempre polémico, fue titular indiscutido con Bob Paisley, Joe Fagan y Kenny Dalglish, los tres entrenadores con los que coincidió en los reds.
Claro que toda la polémica que generaba su estilo, que el justificaba diciendo que “ya que he luchado en la guerra civil de Rhodesia, creo que tengo derecho a demostrar que el fútbol, en el fondo, no es tan importante”, se quedó en nada al lado del escandalazo que se formó a su alrededor en noviembre de 1994, pocos meses después de su salida de Anfield.
Ese mes, The Sun destapó unas cintas de vídeo en las que Grobbelaar aparecía negociando con un corredor de apuestas para amañar el resultado de un partido de los Reds. No fue el único jugador implicado: Hans Segers, portero del Wimbledon, y John Fashanu, delantero del Aston Villa, también fueron imputados de los mismos cargos, junto con un empresario malayo.
Después de tres años de batalla legal, ningún jurado pudo determinar que Grobbelaar hubiera llegado a cometer el delito. Y él alegaba que no estaba amañando partidos, sino reuniendo pruebas por su cuenta para llevárselas a la policía. Una vez absuelto, demando a The Sun por daños a su honor y consiguió una indemnización de 85.000 libras. Sin embargo, y tras un recurso, la Cámara de los Lores decidió que aunque no había pruebas de delitos, sí las había (y sobradas) de comportamientos deshonestos. Así que redujo la indemnización a mil libras, el mínimo estipulado en el sistema legal británico para este tipo de juicios, y además obligó a Grobbelaar a pagar las costas de los abogados de The Sun, medio millón de libras, nada menos. Vamos, que inocente e injuriado, sí… pero menos, mucho menos.
Ya para entonces su carrera se había convertido en un continuo peregrinar de un equipo a otro, cada vez más modestos: Southampton, Plymouth, Oxford, Sheffield Wednesday, Oldham, Chesham, Nury, Lincoln y Northwich fueron sus destinos en apenas cinco años.
En1999 se retiró… pero no para siempre. El 14 de abril de este mismo año (mi cumple

) volvió de su jubilación para jugar un único partido con el Glasshoughton Welfare, un modestísimo equipo de la ciudad en la que reside, y que luchaba por evitar el descenso de la Northern Counties East Football League Premier Division (la novena categoría del fútbol inglés) contra el Maltby Main. El Glasshoughton ganó, y Grobbelaar volvió a retirarse.
Y sobre el partido… por fin el equipo juega bien, muy bien. Y gana cómodamente, y defiende a las mil maravillas y las dos únicas oportunidades medio claras del Crewe han sido bien atajadas por el portero.