2 de noviembre de 2004, Washington
Mientras la guerra seguía en Europa Occidental, Alemania sufría sus días más negros desde 1914 y Japón hacía ruidos de guerra, las elecciones norteamericanas entraron en su etapa final.
Los demócratas se preguntaban si Clooney tendría la fortaleza necesaria para derrota a Bush, ya que el curso de las batallas en el frente occidental parecían indicar que sólo Bush poseía la experiencia necesaria para defender el país. Sin embargo, la intervención norteamericana en Vietnam había provocado el retorno de viejos fantasmas que habían dañado considerablemente la candidatura republicana. Y entonces Clooney lanzó su discurso durante el cierre de la convención demócrata que cambió el curso de la historia.
“lo que sucede fuera de nuestras fronteras nos obliga a estar preparados en casa y fuera de ella, y ajustarnos a nuevos métodos de lucha. Nuestra defensa nacional tiene que creer para hacer frente a esta guerra. A la vez, los ciudadanos americanos y su sistema de bienestar tiene que ser protegido, no sólo de las amenazas exteriores, sino de las internas. La unidad nacional de los Estados unidos es esencial en estos tiempos de inseguridad internacional.
Ahora es el momento de dejar de lado los intereses personales y partidistas hasta el final del conflicto, hasta la victoria final. Sólo debemos pensar en el bien nacional y en la escena internacional. porque no podremos tener paz en casa si la injusticia y el totalitarismo reinan en el mundo."
Con la popularidad de Clooney creciendo a pasos agigantados y la figura escasamente popular de su candidato, el GOP vio claramente que bush iba a ser destrozado en las elecciones generales. Mientras Bush se ocupaba de su presidencia, Clooney teorizaba como ganar. Se presentaba como un firme partidario de "paz mediante fortaleza" que, si era elegido, haría todo lo posible por fortalecer los Estados Unidos de América en casa y derrotar a los sindicalistas. También prometió bajar los impuestos y reducir el enorme gasto del gobierno una vez terminara la guerra. Contra su rival, Clooney golpeó de nuevo con gran dureza:
“Si Bush obtiene otro mandato,” avisó a todos,
“y los sindicalistas derrotan a Alemania, nadie podrá detenerles y evitar que envíen sus flotas a través del Atlánico para bombardear nuestras ciudades...o algo peor.”
En el sprint final, los dos candidatos dieron todo de sí. Clooney voló por todo el país, logrando dar la impresión de que podía estar en dos lugares a la vez y eclipsando a Bush, que sólo podía esgrimir sus resultados como presidente. Clooney contraatacaba acusándole de no haber hecho más y más prono. La respuesta de Bush era que los demócratas tenían una política de defensa debil. Así,cuando llego el 5 de noviembre y con él el día de las elecciones, la encuesta Gallup ponía a los dos contendientes a la par, después de que Clooney hubiera aniquilado la ventaja que le sacaba Bush al comienzo de la campaña electoral. Desde 1960 unas elecciones no hab{ian tenido un resultado tan poco previsible.
Por la tarde, los primeros resultados favorecian a Clooney, que vencía en Ohio, Wisconsin, Minnesota y Nuevo Mexico mientras Bush ganaba en Colorado, Florida, Michigan, Nevada, Carolina del Norte y Pennsylvania. Bush se preocupó: eran malas noticias.
Salvo por Florida, el Sur se unió en masa a Clooney. La marea demócrata arrasó en el medio Oeste. Entonces Bush supo que estaba derrotado. Cuando finalmente se conocieron los resultados de los últimos estados y Clooney fue declarado vencedor de las Elecciones Presidenciales de 2004, alguien escuchó a Bush mumurar
“Mi reino por una galleta...”. Mientras tanto, los intentos de Clooney de dirigirse a sus seguidores eran inútiles, ante los ensordecedores cánticos de “Presidente Clooney, Presidente Clooney!”.
A la mañana, the final siguiente, los resultados finales confirmaron la victoria de Clooney, que recibió 286 votos electorales frente a los 251 de Bush.