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Old 24-07-2004, 19:55   #1
Ígneo
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RPA EUII: Historia de Rusia

Praefatio


Muchas historias han contado las admirables hazañas de nuestros antepasados, su origen semi-divino, sus gloriosas acciones, y su esplendoroso destino, hechos todos que se pierden en lo más remoto de las espirales del tiempo.

No son ningún misterio para los eruditos tales sucesos, ni tampoco semejantes actores, o los imponentes escenarios.

Mas tras una larga vida dedicada a los viajes y el estudio, he considerado cosa buena y posible el escribir una historia propia, que en su modesta complexión, no pretende igualar semejantes obras, ni mucho menos, sino más bien esclarecer y narrar algunos puntos de nuestro grandioso pasado.

Así pues, si hubiese de asignar una fecha que inicie nuestro recorrido, elegiría el año 1295 del reinado de Jesús el Cristo, nuestro señor.

En aquel entonces nuestra protagonista principal, la ciudad de Moscú, estaba concluyendo un período de oscuridad, para emerger renovada e importante, más que nunca, como señora de las poblaciones rusas de todo el mundo.

Aunque, por supuesto, nuestra protagonista es tan vieja como la humanidad misma, según cuentan los viejos maestros, sólo entonces comenzó a gozar de un período de gran prosperidad.




No necesitaré, por demás, contar cómo durante esas antiquísimas edades pretéritas, se levantaron y destruyeron ciudades y civilizaciones, se crearon y deshicieron imperios, mas Moscú siguió allí, observadora silenciosa de un continente cambiante.

Ni tampoco deberemos explayarnos sobre la híbrida Kiev, hija de eslavos y varegos por igual, centro del comercio y civilización tradicional, que perdió su hegemonía, permitiendo que otras urbes acapararan dicha prerrogativa, hasta que Moscú las eclipsó a todas con su fulgor.

O tal vez podríamos comentar como los rubios y fieron invasores del norte sembraron el miedo y el caos todo a lo largo del sagrado Volga.




O como, en fin, los aguerridos mongoles llegaron y derrotaron a los ya mencionados, y subyugaron a su vez, a nuestros padres.


No. Estas cosas ya han sido relatadas por plumas más hábiles y certeras que la mía.

Me dispongo, repito, entonces a contaros sobre este período en donde los hombres dejaron de convivir con lo sobrenatural y lo profano, en donde la leyenda se hace historia.

Les pido que no sean demasiado rigurosos, hijos de la posteridad, porque como simple mortal, mis obras serán imperfectas a los ojos del creador, sólo cenizas. Mas los hombres sabios y dignos de renombre sabrán al menos extraer de mis estudios conclusiones inmortales, perennes, duraderas, para que puedan decirle a sus hijos que la Madre Rusia no lo fue en vano.

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Old 24-07-2004, 20:38   #2
Drunt
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Prometedor AAR, bueno DPA como tú lo llamas. Pero el mapa que has puesto al final del Praefatio es con expansión del reino hasta mediados de siglo XVI. ¿Con qué escenario juegas?
Suerte con Moscú, un país francamente divertido
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Old 24-07-2004, 20:50   #3
Ígneo
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Originally Posted by Drunt
Prometedor AAR, bueno DPA como tú lo llamas. Pero el mapa que has puesto al final del Praefatio es con expansión del reino hasta mediados de siglo XVI. ¿Con qué escenario juegas?
Suerte con Moscú, un país francamente divertido
RPA: Relato posterior a la acción.

¡Bueno!, ¿qué, no vamos a utilizar nuestro hermoso idioma acaso?.

Sé que el mapa es poterior, pero lo quise poner. Luego agregaré sobre la actual situación; esto es, 1419, la Gran Campaña.

Las características son: Cobarde (quiero un juego más o menos histórico, y no a Kleves devorándose Europa), Normal.

La versión es 1.08 con el último parche de Junio.

Nos estamos leyendo,

Ígneo.
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Old 25-07-2004, 07:21   #4
Ígneo
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Liber I



A comienzos del siglo XV, más precisamente en el año 1419, Vasily, el primero con este nombre en el ducado muscovita, hijo de Dmitri, llevaba ya treinta años gobernando las voluntades de un empobrecido suelo septentrional.

En aquel entonces Europa comenzaba a despertar lentamente de un sueño que había durado mil años; ese período de oscuridad y temor reverencial que más tarde se conocería como Medioevo.

Hacía poco menos de doscientos años que los mongoles habían esparcido el terror en todo el continente, y ahora que el fuego se había consumido, los remanentes de un imperio que se extendía desde las tierras de las especias hasta el Don y el Dnieper seguían palpitando.

Moscú era una ciudad grande, pero atrasada, sucia y pobre. El régimen feudal que allí se había establecido era opresor, e incluso lo fue a los ojos de los déspotas de la posteridad. Amo y señor tenían sus roles bien definidos, y esta composición social se caracterizaba por una petrea firmeza.

El comercio era escaso y limitado. Desde los saqueos de Kiev, toda la región había sufrido los embates de la anarquía y la inestabilidad. Situación que las frecuentes mercancías orientales, y el auge de Novgorod no llegaron a restañar.

En lo político la situación era aún más apremiante, porque Vasily se hallaba rodeado de amenazas: en el norte y el oeste, los varegos y ugros de Novgorod y Suecia, los primos rivales de Tver. Hacia el sur, los amos silenciosos y alertas, los mongoles de la Horda de Oro, que aunque en crisis, conservaban un ejército imponente. El ducado de Ryazán, rivalizando también por la supremacía sobre las poblaciones rusas del Volga.
Hacia el este la situación era más prometedora, pues el ducado de los Vladimiros, Suzdal, estaba emparentado dinásticamente con Moscú, y las relaciones eran alentadoras.

Ahora bien, Vasily, hombre previsor y dado más a la diplomacia que a la belicosa faena, había logrado mantener un equilibrio de poder hasta aquel año, en el cual todos los destinos se habían puesto súbitamente en juego.

En aquel año, Moscú debía probar el porqué de su aspiración a ser la dueña y señora de todo y de todos.

La primera acción del duque fue mantener una ecuanimidad entre las prioridades del reino, no favorenciendo ni desmereciendo ninguna rama o actividad.

Al mismo tiempo, optó por una política religiosa tolerante con los musulmanes, para evitar desatar la cólera de los mongoles, pero sin llegar, tampoco, a ejercer por ello la intolerancia con los católicos que frecuentaban sus posesiones.

Es, pues, ésta, la imagen de un soberano medido y astuto, que intenta sacar ventajas. No es un reformista, y tampoco tiene el genio para ello: no pretende transformar las leyes o la situación, sino administrar lo que tiene lo más hábilmente posible.

Veamos la situación geo-política del ducado en la época relatada:




El 2 de Enero los vladimiros deciden enviar una embajada hacia Novgorod reclamando, lo que ellos consideran, tierras de su justa heredad, y tras recibir la negativa, el embajador les anuncia la guerra.

Polacos y Lituanos estrechan sus vinculos, y celebran la boda real en la ciudad de Krakovia.

Esta imagen de febril agitación parece contagiar a los turcos otomanos, que pretenden retomar la senda de la victoria, tras la grave derrota que Tamerlán les inflingió ha poco tiempo. Los ejércitos del sultán marchan sobre Constantinopla.

El 5 de Febrero, las tropas de Yuri V de Suzdal, ocupan el puerto de Archangelsk, y devastan los campos limítrofes, provocando a los líderes de Novgorod a una rápida toma de decisiones.

No se hacen éstos esperar, pero sus ejércitos, mal preparados (recordemos que son una república mercante) son masacrados por los batallones vladimiros en la famosa batalla de Archangelsk.

Los suecos, anticipando potenciales triunfos, se suman a la guerra contra Novgorod, y también los daneses y noruegos, sus aliados.

El 8 de Marzo, nos llegan noticias de la lejana Bizancio, que nos transmiten preocupación: una coalición ítalo-griega se dispone a invadir los sacros territorios del emperador.

Vasily I decide inaugurar en este año de incesante actividad, su política: le recuerda a Vytautas Didysis, emperador de Lituania, los años compartidos cuando aquél estaba exiliado en el país, y se arregla un matrimonio con una de sus hijas.

Los meses siguientes son funestos para Novgorod: tras un asedio de un año, los habitantes de la ciudad, obligan al monarca a ceder la provincia de Kola a Suecia y la ciudad de Narva y sus alrededores (Ingermanland) a los daneses.



Retrato de la ciudad de Novgorod, en pleno saqueo y devorada por las llamas

Ryazán y Tver tampoco están inmóviles: el primero cancela su vasallaje con la Hora de Oro, y el segundo declara la guerra a sus ya debilitados vecinos de Novgorod.

Es ésta la oportunidad que había estado esperando el astuto Vasily, que declara la guerra a los pérfidos habitantes de Tver.

El plan cobra consistencia entonces: imposibilitados los mongoles a hacer algo ante tamaña acción por su caótica situación, y los lituanos por los compromisos recién establecidos, los moscovitas saquean todo a su paso y toman la ciudad el 1 de Julio.

El triunfo celebrado en Moscú, es agridulce para el duque, ya que el jóven Yuri Patrikee se gana el corazón de los ciudadanos. Veremos más adelante cómo las fortunas de éste ambicioso general disparan lamentables sucesos en el futuro.

En la batalla de Kargopor, los triunfantes ejércitos vladimiros vuelven a derrotar a Novgorod, más un cruel invierno les arrebata la posibilidad de tomar la ciudad.

Los husitas, despreciados en el mundo católico, se hacen con el trono en Bohemia y se suman a la poderosa coalición polaco-lituana, y otro tanto hace Novgorod con la alianza escandinava.

¡Curioso movimiento diplomático del recién ascendido Yeufimei, qué se alía con los que hasta hacía pocos meses eran los enemigos más encarnizados de su patria!.

Pero así es la política, que no respeta tradiciones o lealtades, y que sólo satisface las conveniencias.

A principios de 1421, recibimos la sorpresiva noticia que informa la derrota de las armas otomanas (frente a todo pronóstico) y el compromiso del sultán a pagar un tributo de 300 ducados al emperador.

Tras estos admirables sucesos, sin embargo, el emperador decide tomar la decisión de otorgar parte de las mencionadas riquezas para apaciguar a las furiosas armas de la ciudad de Atenas. El tratado de Napflión, asegura la paz. Una costosa paz de 77 ducados.

Pasa aquel año sin más nuevas notables. La guerra entre Suzdal y Novgorod continúa entre altibajos por ambos lados. Asimismo, los bárbaros pueblos de Sibir sacuden el yugo opresor de los impotentes mongoles, y sólo cuando comienza el nuevo año se reciben noticias frescas.

Aparentemente, ahora Moscú puede reanudar la participación comercial.
Vasily se reúne prontamente con algunos mercaderes en el palacio, y decide enviarlos hacia el activo centro de comercio en el norte.

El 1ero de Enero de 1423, Fedor II se convierte en soberano de Pskov, pero en toda la comunidad eslava se presiente que no durará mucho, debido a su clara ineficiencia.

El 17 del mismo mes, el monarca polaco decide aceptar ciertas demandas de los hombres más ricos de su reino, y el 27 de Abril las poblaciones ortodoxas balcánicas son anexadas en masa por Hungría.

¡No sale de un peligro Bizancio, sin encontrarse con otro al año siguiente!.

El primer día del año siguiente, Vasily es informado que deberá asistir a Tsaritsyn, capital de la Horda de Oro, para presenciar la coronación de el nuevo amo/monarca. Pero los médicos deciden prohibir al duque el viaje, debido a su precario estado de salud. Yuri es enviado como heraldo representante de las voluntades del ducado muscovita.

Mientras tanto, la guerra de Suzdal-Novgorod que ya lleva años, continúa igual, entre victorias y derrotas alternativas, que no aseguran el triunfo de ningún bando. Entre estas nuevas, nos llega la triste información que asegura que Yuri V falleció en el campo de batalla, legando el trono de Vladimir a Petr.

Las últimas medidas de Vasily fueron impopulares y empañaron parte de su elevada reputación, tras regular y aumentar los impuestos en Moscú
.



Vasily I

Dicen los ancianos que aquel invierno fue más crudo de lo normal, pero que la primavera compensó los largos meses de oscuridad con abundantes lluvias y cálidos crepúsculos. Y cuentan que ésto fue así, porque dicen que el supremo lloró amargamente cuando el 7 de Febrero, Vasily, duque de Moscú expiró, legando el trono a su hijo Vasily II de tan sólo diez años.

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Old 27-07-2004, 09:27   #5
Ígneo
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Liber II


Tras la muerte de Vasily I, acontecida el día 7 de Febrero de 1425, la ciudad de Moscú se había preparado para inhumar el cuerpo de su líder. Tras la solemne ceremonia, tres días de luto transcurrieron antes que las actividades retomasen su habitual curso y los ánimos reposasen en el sagrado descanso.

El día 14 del mismo mes, el jóven Vasily fue investido Gran Duque de Moscú en el Kremlin, y la ciudad volvió a llenarse de alegría.

Pero no todos los corazones estaban del lado del nuevo Duque: tanto Yuri, como su hijo Dmitri creían que sus derechos habían sido usurpados por este mozalbete que ni siquiera era completamente ruso.

Su madre, Sofía hija de Vytautas de Lituania se haría cargo de la educación del Vasily, y mientras tanto una regencia gobernaría el estado.



Los funerales de Vasily I

Asimismo, muchos nobles hábiles y experimentados comprendieron rápidamente el peligro inminente en que se hallaba la nación tras la muerte del antigüo soberano: ahora Lituania podría reclamar justamente como suelo de su heredad aquellos territorios.

Por estas razones muchos de ellos acudieron prontamente a postrarse bajo la insignia de Yuri, y a poco de ser ungido Duque, Vasily se hallaba rodeado de enemigos y amenazas por doquier. La ciudad viviría en toda la siguiente década un clima enrarecido, en donde el hermano mataría al hermano, y las familias se librarían a las más bajas pasiones humanas: el odio, el orgullo, la maldad.




Forzoso tuvo que ser que el símbolo del poder real y monárquico, Vasily y toda la familia, buscasen su fuerza fuera de los dominios.
Con los ejércitos en manos de los enemigos, y los corazones de los poderosos a su lado, Sofía no tuvo otro remedio que sellar una innumerable cantidad de alianzas y matrimonios con las potencias extranjeras.

Muy tempranamente, Vasily y María de Yaroslav, una princesa lituana fueron prometidos. La boda real se llevaría a cabo en 1432, unos años más tarde.

Al mismo tiempo, Sofía y la Regencia se encargaron de reveer algunas de las políticas religiosas que Vasily I había instaurado: a partir de entonces, los musulmanes dejaron de tener privilegios frente a los católicos (recordemos que a esta rama pertenecían la mayoría de los lituanos), para igualarlos en los mismos.

El 1ero de Mayo uno de los primos de Vasily fue casado con Ana de Bizancio, estrechando los vínculos con el emperador, y legitimando al mismo tiempo, el poder de Moscú como estado independiente.

Por aquel entonces fallecía Manuel II y ascendía al trono Ioannes VIII. Una carta de felicitaciones fue enviada prontamente, y el nuevo emperador se mostró agradecido.

Al año siguiente, la Horda de Oro experimentó sucesivas rebeliones, sobre todo en las provincias norteñas, que fueron brutalmente eliminadas. Los tártaros habían comenzado a presentir la debacle final que sobrevendría en las décadas posteriores, y estos movimientos anunciaban la formación de nuevos khanatos más pequeños (y maniobrables).

Recordemos que la presencia de estos grupos fue determinante en la historia de Rusia. Sus devastacionesy contínuos actos de vandalismo tuvieron efectos positivos: co-ayudaron a la formación de estados fuertes que lograsen repeler efectivamente sus asaltos.



Los tártaros

Pasó aquel año sin ninguna otra novedad digna de ser mencionada.

En cambio, el año siguiente, 1427 trajo noticias alarmantes, ya que el Imperio Otomano, seguro esta vez de un triunfo, declaró la guerra al Imperio de Constantinopla, reducido a su ciudad, y a la plaza fuerte de Napflyon.

Para hacer más expedita esta operación, el sultán reformó su ejército en Noviembre, y lo dirigió con éxito, ya que un año después, Ioannes VIII acordaba pagar 54 ducados y entregarle la península del Peloponeso.

Pero nos hemos adelantado en el tiempo.

Más importante aún para Moscú fue la disputa territorial que la enfrentó con el débil principado de Pskov; disputa que propició un desquite no diplomático al inicio de la primavera siguiente.

A comienzos de 1428, Vasily recibió la noticia del gran Khan de la Horda de Oro que le comunicaba el pronto ascenso de Ulugh Muhamad como único líder.
Fue éste el primer gran viaje del niño que, junto al tributo anual, llevó una carta de felicitaciones. La recibió, sin embargo, fríamente Ulugh, y recordó a la Regencia que pese a haberse deteriorado la relación, ellos seguían siendo los amos.

El 19, el principado de Lituania codificó uno de sus primeros códices que permitieron un gobierno fuerte y centralizado.

Como habíamos mencionado, el reclamo de Moscú por la usurpación de las tierras cercanas a Tver por parte de Fedor II produjo la ira de los nobles, que no tardaron en enviar quince mil hombres al mando de Yuri hacia dicha ciudad.

Pskov, por su parte se aprestó a invadir los territorios moscovitas con sólo cuatro mil infantes, los cuales fueron exterminados completamente en pocos días, debido a la inferioridad numérica.

Tras este pronto éxito, Yuri se adentró en los bosques cercanos al báltico, y el famoso sitio, célebre por sus mártires y héroes, comenzó.

Un mensaje de Yuri había exigido el inmediato reclutamiento de dos mil hombres en Moscú para la formación de cuerpos auxiliares.
Semejante lenguaje no hubiese sido tolerado hacía unas décadas, mas la fuerza y no las tradiciones gobernaban en estos días, y la ciudad observó estupefacta como la misma Gran Duquesa Sofía se ocupaba personalmente de la labor.

Pero no todo iba como debía para Yuri, ya que la ciudad resistía todavía inamovible en sus cimientos el 6 de Julio.
Ésto preocupó a los nobles, la facción de Yuri, doblemente: la ausencia del líder podía significar perder el apoyo popular, pero peor aún, la llegada del invierno podría diezmar sistemáticamente un ejército entero y convertirlo en una pila de cadáveres.

No se cumplieron, de todas maneras, ninguna de los dos apocalípticos sucesos ya que en Octubre los muros estaban visiblemente deteriorados, y la inanición había causado miseria y muerte por dentro de la miserable ciudad.

El invierno llegó, y Yuri se retiró con los suyos a los cuarteles de invierno dejando una pequeña guarnición a esperar la llegada de la primavera.

El 1ero de Enero, las tropas invasoras dieron a conocer la muerte del soberano de Pskov, efectuada, según se decía, por las manos de sus mismos súbditos. En su lugar, se alzó Aleksander IV, un títere moscovita, que aceptó sin esfuerzo el gobierno del ducado tras ser incorporado como vasallo luego que la ciudad se rindiera el 19 de Abril.

Extrañas noticias llegaban del oeste y del norte, ya que Suecia, Dinamarca y Noruega habían sido partícipes del fin de la histórica Unión de los tres estados, efectuada en el poblado varego de Kalmar.

Los suecos decidieron cancelar el vasallaje para/con Dinamarca, mientras que Noruega se sumó gustosa al reino báltico.

Este súbito fortalecimiento danés alarmó tanto al príncipe elector de Brandeburgo, que optó por reforzar sus posibilidades con el imponente armamento de polacos, bohemios y lituanos.

Ahora Dinamarca controlaba el comercio del Mar Interior, atenazándolo por ambos lados. Y al darse cuenta de este provechoso monopolio, decidieron imponer un peaje a todo aquel que quisiera circular por aquellas gélidas aguas.

Sofía Vitovtovna, alerta, comprendió la amenaza y se aprestó a proseguir con la política puesta en prueba anteriormente: Suecia y Moscú celebraron una boda real, uniendo fuerzas para confrontar a un potencial enemigo.

El 1ero de Junio las victoriosas tropas regresaban a Moscú tras haber pacificado (saqueado, devastado, violado, etc) el territorio conquistado para la corona.

Otras nuevas provenientes del este informaron que tras una prolongada guerra de más de diez años, Novgorod y Suzdal han enterrado las hachas: Novgorod debería entregar tesoros en grandes cantidades, valuados en 80 ducados a Petr, Duque de Vladimir.

Moscú se propuso a continuación afianzar las conquistas recientes a través de la diplomacia, entregando un regalo a Pskov.

¡Vano intento!. Los ánimos de la mayoría no estaban todavía fríos para recibir beneficios de sus opresores.

El segundo día de Noviembre, Yeufimei II se conviertió en príncipe de Novgorod, e Iván IV hizo lo propio en Ryazán.

Dmitry Shemiaka, hijo de Yuri, fue nombradoTeniente General por su padre, un tanto agobiado por los años. Su primera misión fue pisar suelo de Pskov para entregar otro presente, que demuestró cumplir perfectamente, al impresionar mucho a sus líderes. Por ello, las relaciones entre ambos estados mejoraron muchísimo.

Sucediço precisamente lo contrario entre Dinamarca y Suecia que día a día se detestbann cada vez más: las diferencias entre los dos parecen ser insalvables, y la guerra, la solución inminente.

El día 22 de Abril llegaron noticias desde la lejana Polonia: Bohemia se había convertido en su vasallo.

Y mientras que este bloque se reforzaba sucesivamente, otro tanto hacía la Horda de Oro al sumarse a una alianza con el Imperio de los Turcos Otomanos y Ak Koyunlu.

El día 28 llegaban tristes noticas para Sofía. Su padre Vytautas fallecía, dejando el gobierno tras largas décadas de poder.

Este singular acto fue suficiente para alejar a Moscú y a Lituania para siempre. Vytautas y Vasily unieron las dos casas. Más adelante, ambos pueblos sólo se verían las caras en el campo de batalla.

El 6 de Junio un nuevo presente terminó de convencer a los nobles de Pskov sobre los beneficios de una alianza con Moscú, la cual se efectuó el 9 del mes siguiente.

El nuevo año se inició con el ascenso al poder de Zigmantas. El sucesor de Vytautas reincidía, y extiendía los privilegios a los magnates lituanos.

El 10 de Septiembre, y a pesar de la inminente guerra civil (tal vez el preámbulo pacífico que anuncia tempestades), Moscú decidió regular su comercio interno, aumentando, de esta manera, sus riquezas.

Nuevas desde Tsarytsin adviertieron entonces que Ulugh perdió el trono, en detrimento de Sayyid Ahmad I. Se exigió, pues, la concurrencia del Duque Vasily II para rendir el tributo anual y presentarse al nuevo amo.

La serie de sucesos que a continuación se desencadenaron es confusa y está marcada por el odio de facciones, pero algo en limpio puede extraerse:
Yuri y su familia, apoyado por gran parte de la nobleza feudal, aprovechó la ausencia de Sofía, los regentes y Vasily, para efectuar un golpe de Estado tomando Moscú por la fuerza y convirtiéndose en el cuarto soberano con ese nombre.


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Old 27-07-2004, 09:41   #6
Lucius Sulla
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Me está gustando mucho... me recuerda mis tiempos de EU II normalito (sin el MES). Y eso de R.P.A. me ha encantado.

Marchando otra buena historia para la biblioteca .
__________________
"Well briefly sir I am the Permanent Undersecretary of State known as the Permanent Secretary, Wooley here is your Principle Private Secretary I too have a Principle Private Secretary, and he is the Principle Private Secretary to the Permanent Secretary, directly responsible to me are ten Deputy Secretaries, eighty-seven Undersecretaries and two hundred and nineteen assistant secretaries, directly responsible to the Principle Private Secretaries are Plain Private Secretaries, and the Prime Minister will be appointing two Parliamentary Undersecretaries and you will be appointing your own Parliamentary Private Secretary."
AAR CK: CARMINA TOLOSARUM - CAPITULO 7 COMPLETO (ENGLISH version here - CHAPTER 6 COMPLETE)
*Weekly showcase awarded (14/09/05)*

AAR EU2 MES: El Secreto de los Templarios - Libro III no completo (ENGLISH VERSION here - Book II Finished)
* Most Confusing Plot for an AAR - Self Award *

AAR EU2: Historia e historias de España
*GoyAAR 2003: Mejor AAR - EU2*
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Old 28-07-2004, 20:10   #7
Ígneo
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Liber III



El Gran Príncipe lituano: Vytautas.

El 10 de Junio, un típico día de calor continental, seco e intenso, los dos ejércitos se encontraron en las afueras de Vladimir.

De un lado estaban Dmitry Shemiaka y sus diez mil soldados rusos, los nobles y la fuerza; del otro, estaban Vasily, la Regencia, cinco mil tártaros y la legalidad.

Mas no eran éstos dos ejércitos en igualdad de condiciones: los veteranos de Yuri estaban acostumbrados a servir una sóla voz y a un sólo hombre, se habían alimentado tempranamente, y tenían mucha confianza en sus tres mil jinetes armados con pesadas corazas.

En cambio, en el otro bando, todos querían tener voz y voto, y la mayoría no había dirigido jamás una campaña militar. Los tártaros eran, por demás, mercenarios reclutados cerca de Kazán que no estaban dispuestos a morir por un soberano al cual nunca conocieron.

Fue, pues, una batalla rápida, aunque poco violenta. Cuando el ala derecha de los tártaros cedió un poco, la caballería la flanqueó y puso en completa fuga.

Vasily y toda la familia real cayeron prisioneros. Los que se pudieron salvar de las armas o de la cautividad, huyeron hacia el sur: hacia los territorios de la Horda de Oro.

Los siguientes días de tortura e inanición fueron inenarrables, y nos remitimos a las tristemente célebres páginas de otros autores para aquél que desee conocer dichos sufrimientos.

Baste saber que Yuri ordenó que Vasily perdiera los ojos, y fuera deportado hacia las frías estepas cercanas al Mar Blanco, en dónde debería permanecer durante el resto de su vida.

Por ésta razón, a partir de entonces, se lo llamó 'Temny', que quiere decir Oscuro: debido a que había perdido la visión.

Pero ésta y otras acciones, como el feroz ultrajamiento verbal para/con Sofía Vitovtovna, o la pérdida casi total de derechos de los musulmanes, fueron su pérdida: aquél táctico que supo vencer en tantas batallas, no logró mantener el trono más de dos años.

En primer lugar, el pueblo se horrorizó al conocer el destino de Vasily II, y gran parte de los nobles se dió cuenta que el cambio de Duque era tan sólo un cambio de amo.

Ya, en Septiembre, el antigüo soberano había logrado reunir un importante ejército, y llamaba a todo aquel 'que quisiera luchar contra el tirano'.

El día en que debían cambiar los destinos de Moscú, el Creador lo eligió como el quinto del sexto mes. La fuerza había cambiado irremediablemente de manos, y ésto se vió con claridad en las afueras de Moscú. Los siete mil hombres de Vasily exterminaron a los seguidores de Yuri.

Pero por un momento la lucha fue desesperada y encarnizada. Mas cuando el centro del ejército del usurpador comenzó a flaquear, toda una división de caballería pesada se pasó hacia el bando de Vasily, otorgándole una fácil victoria.

El 7 de Junio de 1434, tras haber sido expulsado un año y medio del gobierno, el Gran Duque, ahora cegado, se volvía a sentar en el trono que gobernaba las voluntades de los moscovitas.

Pero estos calamitosos sucesos que parecen salidos de una tragedia griega, ¡y no podríamos decir que no lo fueran, si hasta su ciego Edipo tienen!, nos han desviado la atención momentáneamente; porque las historias de Moscú tienen la característica más importante en este período por provenir desde fuera: es, en efecto, una época de primitiva debilidad, en la cual faltando un estado totalmente formado y sólido, se depende mucho de la actividad de los vecinos limítrofes.

Así, nos corresponde mencionar ciertos sucesos que acontecieron durante el breve reinado de Yuri.

El 19 de Enero la Horda de Oro se sumó a una guerra contra un pequeño sultanato Anatolio, junto con el Imperio Otomano. Y, al parecer, el descontento que esto produjo entre algunos grupos del Khanato, forzó a Sayyid a pedir a Yuri un acceso para tan molestos compatriotas.

Más éste, lleno de un odio xenófobo ante los opresores de los rusos, los despidió con altivas palabras.

El 12 de Marzo, los lituanos, polacos, bohemios y el breve principado de Brandenburgo, declararon la guerra a los rumanos de Moldavia.
¡Desigual guerra sería ésta!. Y nadie se levantaría a reclamar por los derechos de los moldavos.

El 23 de Octubre, finalizó, al fin, la guerra entre los Otomanos y sus vecinos, con la rápida anexión de tal reino.

El primero de Enero del año que le siguió, Vladimir II se conviertiría en Duque de Pskov.
Por esto, Yuri decidió enviar el día noveno una carta de felicitaciones.

La primavera trajo más y más guerras, porque los caballeros de Rodas decidieron que el Imperio Otomano se estaba convertido en una creciente amenaza, y declararon la guerra, junto con Chipre, Venecia y la potente Hungría. La Horda de oro se sumó a este gran episodio de la historia.

El 10 de Mayo, Yuri, denegó acceso a las tropas lituanas, tan odiadas por él por estar emparentadas directamente con su competidor.

El 2 de Junio, en fin, el tirano recibiría la última noticia desde el extranjero la cual aseveraba que Wladyslaw III era entonces el gobernante de Polonia.



Vasily II, llamado luego Temny, por su ceguera.

Ya restaurado Vasily, y depuesta la Regencia, Moscú comenzó a financiar el descontento en la Horda de Oro.
Cuatro rebeliones se sucedieron simultáneamente en el norte de dicho bloque, pero fueron eliminadas por los reclutas mongoles.

Pasó todo aquel año sin más noticias.

Tanto Yuri, como Dmitry, su hijo, se exiliarían en diferentes sitios, pero terminarían recibidos en Vladimir, su tierra natal, desde donde se dedicarían más tarde a desgastar bélicamente al nuevo gobierno.

El 8 de Julio de 1435 la guerra por Moldavia llegaba a su fin: debería pagar ésta 243 ducados y ceder dos provincias a Polonia.

Otras rebeliones fueron derrotadas por los Khanes de la Horda de Oro más tarde ese año, y la Orden de los Caballeros teutónicos estrechó lazos con Lituania.

Es ley que luego de la tormenta vengan climas más benignos, o al menos por un tiempo. Y no fue ésta la excepción para Moscú, porque sólo en 1441, exceptuando la Guerra Civil, se volverían a poner en marcha los ciclos de destrucción.

El 6 de Marzo de 1436, Vasily negó al Khan el acceso militar.

Dos días después decidía mejorar las relaciones con sus vasallos de Pskov, enviando a su soberano, Vladimir, un regalo personal de orfebrería bizantina, que lo impresionó mucho.

El 6 de Junio del mismo año, el Imperio Otomano firmó una deshonrosa paz con Hungría, accediendo a pagar 33 ducados y otorgando la provincia de Bulgaria. Toda la cristiandad celebró la retirada musulmana del continente, en especial los católicos.

La guerra finalizaría recién al año siguiente, cuando en Adrianópolis de la Tracia se firmase la paz: los turcos deberían pagar 132 ducados y ceder Smyrna a Venecia.

¡Tenemos, pues, una retirada masiva de las manos infieles!. ¡Todavía hay esperanzas para Constantinopla!.

El dos de Agosto, Vasily modificó las sentencias religiosas de Yuri, reiterando su intención de tolerancia para/con los musulmanes, en especial, para los grupos tártaros, como motivo de recompensa por su apoyo.

El 24 de ese mes, Zigmunt se convirtió en el soberano de Bohemia, aunque bajo la estricta supervisión de los polacos, de los cuales era vasallo.

El 4 de Octubre, Moscú despertó agitada. Vasily se levantó tempranamente, y sus consejeros le informaron la triste noticia: la plaga había vuelto a brotar en Nizhny, y más de mil ciudadanos (por no mencionar los de los alrededores) habian fallecido.

Todo Moscú se complació al saber que el piadoso Duque asistió al Kremlin para rogar por una rápida solución para dicho flagelo.

El 7 de Noviembre, el Khan acordó una asombrosa paz con un pequeño sultanato anatolio, por 30 ducados, exhaustos de reprimir rebeliones rusas.

En Diciembre, en fin, Albretch se convertiría en rey de Bohemia y Hungría.

Vasily había dispuesto para ese año un gran plan que había estado elucubrando en su mente.

Por ello envió un presente a los nobles suecos que formaban la Regencia. Lo recibieron éstos, sin embargo, con poco entusiasmo, lo cual no bastó para asegurar su neutralidad.

Ésto convenció a Vasily que todavía los tiempos no estaban maduros para llevar a cabo semejante propósito.

El 4 de Junio de 1438, el ducado de Suzdal anunció su feliz independencia de la Horda de Oro, lo cual derivaría en futuras guerras.

Poco a poco hemos sido testigos del progresivo debilitamiento de este gran bloque gobernado por los mongoles, que ha debido buscar las alianzas para subsistir, y aún así ha perdido guerras y ha debido enfrentar constantes rebeliones en su territorio. Por demás, de los cuatro vasallos rusos, sólo quedaba Moscú, que se mantenía cauta y alerta.

El día siete los heraldos de Vasily llegarían a Vladimir ofreciendo la alianza que, tras ser aceptada, se compondría entonces de tres miembros.

El viejo Duque Petr, murió en Agosto, tras haber consolidado su independencia, y legó el reino, a su sobrino Vasily III, primo de Vasily Temny, y que sería el último de su casa, en gobernar independientemente.

El día 18 se produjo la solemne ceremonia que invistió al nuevo duque, la cual fue acompañada por una carta de felicitaciones.

En enero de 1439, Aleksander se convertía en el quinto soberano con ese nombre en Pskov. Por eso el día cuarto Vasily envió, como lo hizo con su otro vecino, una carta de felicitaciones que acercaba más y más a los dos estados rusos.

El 30, el legendario Yuri, que gobernó Vladimir y Moscú durante cierto tiempo, moría. La Guerra Civil fue entonces continuada por su hijo, Dmitry Shemiaka.

Meses después, en Agosto, llegaron increíbles noticias: Ioannes VIII de Constantinopla había decidido aceptar la fé católica. En estos tiempos, los pueblos, hacían como sus reyes, y por tanto, la Iglesia Ortodoxa reconocía su debilidad para lidiar con el avance turco por Europa, y firma en el Concilio de Florencia, la unión de las dos iglesias.

Este singular acontecimiento, que tan funesto y repugnante pareció entonces, dispararía importantísimos hechos en el futuro de Moscú, como líder de toda la comunidad ortodoxa de Rusia.

Unos días más tarde, el primero de Agosto, más exactamente, Moscú recibió a los mercaderes más prósperos del reino, los cuales comentaron muy entusiasmados, la posibilidad de ampliar aún más los beneficios del comercio.
Asi, poco a poco, el ducado comenzaba a destronar a Novgorod como potencia mercantil del Volga para ocupar, de una vez y para siempre, ese puesto.

En este clima de incesante agitación, se recibían las tristes nuevas de la muerte de Albretch. Vladislav sería a partir de entonces el gobernante en Bohemia, y Ulászló en Hungría.

El 27 de Diciembre, Vasily decidió celebrar una gran caza real de Invierno. Desafortunadamente, ésto no hizo más que ofender más y más al orgulloso Iván de Ryazán. Algunos escritores modernos han querido ver en este acto, otra de las tantas imprudencias diplomáticas que le fueron asignadas a Vasily, como contraposición a la prudencia y sapiencia de su padre en dichos asuntos.

¡Qué caprichosos e infantiles pueden ser los sentimientos humanos, que todo lo sacrifican por sus deseos!. ¡Una irrelevante acción como ésta traería consecuencias inesperadas en el futuro cercano!.

El dia primero del nuevo año, esto es, 1440, Kazimieras se convirtió en el nuevo príncipe de Lituania.

El día 11 de Abril, el Gran Reino de Dinamarca poseía un nuevo soberano: Cristopher III, misma fecha que dió inicio a una nueva guerra musulmana que incluía a la Horda de Oro.

Ese año, Moscú celebró el nacimiento del que sería uno de sus más despiertos y hábiles gobernantes, Iván, al que le fue prometido el título de Duque de Vladimir.

El 21 de Marzo del año siguiente (1441) pasaría, sin embargo, a ser recordado como una fecha histórica para Rusia, pues Vasily III de Suzdal, declaraba la guerra a la Horda de Oro, arrastrando indefectiblemente a Moscú a ella.

Hasta último momento quiso Vasily Temny impedir tal suceso, pero siendo informado que ya Sayyid se hallaba en camino desde la lejana Persia para invadir Rusia, se aprestó a la defensa.

Fueron celebradas nuevas nupcias en Moscú con los vladimiros, y Pskov, que había deshonrado la alianza, ante la posibilidad de una defección moscovita, colaboraba con sus trece mil soldados.

Desde el otro bando, los turcos otomanos, se aprestaron a enviar unos pocos infantes, creyendo suficiente tal número de hombres para invadir Moscú. Sin embargo, sería ésta una guerra que daría la razón a los números y no a la calidad de las tropas, en especial debido a los violentos inviernos que se sucederían en los próximos años.

Ahora Moscú se había independizado como sus hermanas, y le tocaba en esos oscuros momentos el demostrar si tenía las fuerzas suficientes para imponer dicho proceso.

El 27 de Mayo, 14 mil muscovitas iniciaban el sitio de Tambov, una pequeña ciudad rusa del norte del Khanato.

Los espías informaron que 7 mil mongoles avanzaban desde el sur, agrupándose en torno a Kazán, y preparándose para invadir la ciudad de Vladimir.

Fue en esos calurosos meses de verano, cuando Iván IV de Ryazán tomó la paupérrima decisión que lo llevaría a la ruina pues, creyendo a los muscovitas acabados, se decidió a declarar la guerra, invadiendo con sus 12 mil soldados la ciudad capital. Demostró, por demás, una falta casi total de prudencia y estrategia al invadir en esa época Moscú, ya que el invierno que se cerniría sobre sus tropas, las diezmaría considerablemente.

Alertado los coroneles de la invasión, levantaron rápidamente el sitio de Tambov y se dirigieron hacia las llanuras que rodean la ciudad de Ryazán.
Antes de llegar al poblado, se encontraron con mil reclutas de la Horda de Oro, los cuales fueron rápidamente vencidos.

El 24 de Junio, habían éstos reunidos formidables fuerzas en Kazán, y sus 16 mil hombres se disponían a cruzar las aguas del Volga.

El 4 de Julio, el sitio de Ryazán había comenzado, y otro tanto habíase producido en Moscú días atrás. La ciudad resistió incólume los embates de los poco patróticos ejércitos de Iván IV, que no lograron mellar sus torreadas murallas.

Días más tarde, nuevas naciones que limitaban con la Horda de Oro se sumaban a la guerra.

El 22 del mismo mes, un sorprendentemente amplio ejército de vladimiros se alejaba con poco prudencia de su capital. En aquélla ocasión, como en muchas tantas otras, demostrarían tales hombres que la valentía y no la disciplina era lo suyo, conformando con posterioridad, los más selectos cuerpos de infatería de Rusia.

El 18 de Agosto, dichos batallones se disponen a colaborar con el sitio de Ryazán.
Los coroneles muscovitas habían, previsoriamente, dejando un pequeño destacamente para así evitar el excesivo hacinamiento de los cuarteles.
Esas tropas fueron enviadas prontamente a Tambov, mientras los 4 mil reclutas que Vasily había ordenado para el comienzo de la guerra aguardaban en Nizhny.

Fue, pues, una guerra de varios frentes: por un lado, las tropas musulmanas avanzaban inexorablemente hacia Vladimir, parando para reagruparse en Kazán.
Por otro, los muscovitas atacaban los poblados de Tambov y sus alrededores.
Y, en fin, un tercer frente reunía a los vladimiros y muscovitas en Ryazán por un lado, y a éstos en Moscú.



El escenario de las guerras de Ryazán y de la Independencia.

Ya en el mes siguiente la enorme cantidad de tropas apoestadas en los dominios de Iván IV comenzaron a hacer su efecto: los muros se descascaron como la corteza de un viejo árbol. Sin embargo, no todo avanzaría tan expeditamente, porque los otomanos comenzarían, el primero de Noviembre, el sitio de Vladimir.
Acudieronn entonces las tropas de éstos, a defender el suelo patrio de tan peligrosa invasión y, para evitar detener los progresos hasta allí logrados, los 4 mil reclutas de Nizhny avanzaron hacia Ryazán.

En noviembre, los muros de Tambov empezaron a ceder, y los espías del ejército afirmaron ver flamear banderas de un color bordó sobre las cabezas de un ejército de tierras desconocidas de más de 25 mil hombres. Se trataba de una enorme invasión.

Vasily decidió en Diciembre reclutar 3 mil hombres más en Nizhny, para suplantar a las bajas que el invierno inevitablemente traería.

El 22 del mismo mes, en la gran batalla de Vladimir, los ejércitos de Suzdal vencieron a los 14 mil otomanos allí apostados.
¡Fue, sin dudas, aquél un glorioso día para las naciones ortodoxas, en el que se pudieron vanagloriar de detener a los poderosos soldados infieles!.

Al iniciarse el nuevo año, Aleksander VI se convertiría en soberano de Pskov, cambiando drásticamente las posturas neutralistas que caracterizaron el gobierno de su antecesor.

El 15 de ese mes, se produjo el asesinato de un noble que fue encontrado por algunos de los infantes de Ryazán, intentando escapar al asedio. Ésto enfureció más a Vasily que, desde Vologda, se aprestó a reclutar más soldados.

El 18, sin embargo, llegaron buenas nuevas, ya que Ryazán estaba a punto de caer en manos de los generales muscovitas, suceso que se produciría en la misma fecha del mes siguiente.

Sólo dos días más tarde se formalizaría la conquista, y Ryazán pasaría, a partir de entonces, a formar parte del Gran Ducado.



La iglesia de Ryazán.

Los 8 mil hombres apostados en Moscú se rindieron sin luchar, y tras prestar juramento a Vasily en el Kremlin, se prepararon para marchar hacia los dominios de la Horda de Oro.

El miserable Iván fue conducido en cadenas hacia Moscú, y más tarde encerrado en prisión donde se lo dejó morir de inanición.

Entretanto, los 12 mil hombres que componían el ejército vladimiro, se habían dispuesto para cruzar las congeladas aguas del Volga para combatir con los remanentes que la guerra y el invierno no habían podido eliminar.

Ahora bien, ya hemos comentado cómo grandes escuadrones de tres naciones distintas se habían acantonado en torno a Kazán, esperando a invadir Vladimir.
Sin embargo, sólo los otomanos se dispusieron a ello, y fueron brutalmente asesinados todo a lo largo de la provincia. Tras la gran batalla de Vladimir, las armas ortodoxas cruzaron el Volga, pero ésta vez fueron ellas las vencidas.
Entonces, sí, una formidable coalición cruzó el Volga.

Vasily se preocupó mucho al conocer estas nuevas, y por eso reclutó 4 mil hombres en Vologda, a los que se sumaron otros tantos provenientes de Tambov, la cual había caído hacía unos días en manos rusas.

Las tropas restantes se dirigieron hacia Saratov para iniciar un nuevo asedio.

El 11 de Abril Suzdal volvía a perder batalla, tras enfrentarse a la coalición musulmana en Kazán. Dos días después, los muscovitas llegaban a Vladimir.

El primer día de Mayo, los otomanos dirigieron la ofensiva en dicha ciudad, y vencieron al ejército combinado de Moscú y Suzdal, pero las numerosas bajas ocasionadas por éstos en su ejército no permitirían iniciar el asedio de la ciudad.
En realidad, fue una victoria pírrica, ya que las bajas de equilibraron en ambos lados, pero contanto con pocos hombres, los turcos estuvieron imposibilitados de proseguir la ofensiva.

El 20, los 13 mil hombres de Pskov avanzron por Moscú, en dirección sur para sitiar el mes siguiente a Vorones.

La Guerra no iba, evidentemente, tan bien como era de esperar para el Khan.

Se sumaron mil soldados más al ejército residente en Vologda, el cual esperaba una oprtunidad para echar de tierras rusas a los ejércitos extranjeros.

Un inesperado obstáculo encontraron los ejércitos de Pskov en Vorones entonces, ya que los campesiones de alzaron en completa rebelión, sus campos devastados y sus hogares incendiados por las tropas invasoras. Fueron vencidos, empero, prontamente.

Llegó al fin, el día en que los destinos debían ser puestos a prueba nuevamente: de un lado estaban los ejércitos rusos que marchaban desde Vologda hacia Vladimir, contando con 14 mil infantes y 2 mil jinetes, en su mayoría muscovitas. Del otro, 22 mil musulmanes, en la nerviosa espera.

La batalla tuvo lugar el día 27 de Septiembre, y la victoria cristiana fue completa. Los ejércitos enemigos fueron puestos en fuga, y tras cruzar el Volga se adentraron en la provincia de Kazán.

Vasily ordenó el rápido reclutamiento de 3 mil infantes, para completar la victoria.

En el frente sur, la guerra marchaba igualmente bien, ya que Saratov se hallaba a punto de caer.

Mas el 16 de Octubre, los enemigos recapitularon, y tras una rápida reunión con Vasily III, acordaron terminar la guerra pagando 3 ducados.

Las tropas volvieron a Moscú inmediatamente.

Otras luchas se estaban preparando para ellos en el norte.



Moscú, tras la anexión de Ryazán en 1442.

La guerra había costado la vida de más de 15 mil rusos, y ningún territorio había sido incorporado. Fue, pues, una victoria amarga pero que dejaría lecciones y experiencias a las ya poderosos ejércitos.

Vasily II Temny decidió disminuir drásticamente las concesiones a los musulmanes, y en cambio, aumentar la de los católicos.

Mientras tanto los escuadrones de Dmitry Shemiaka habían aprovechado la momentánea distracción para saquear varias poblaciones de Tver y Moscú.

Al enterarse de la finalizacion de la guerra, habíase vuelto a Novgorod. Vasily exigió la inmediata entrega del malechor, y tras una negativa se puso a preparar la que habría de ser la guerra que elevaría a Moscú a un lugar más alto y elevado, la que la convertiría definitivamente en la potencia más grande del Norte.
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Old 28-07-2004, 20:28   #8
Yiyo
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Hola, me gusta mucho tu historia, es muy divertida, además Rusia es un país siempre interesante.

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Old 01-08-2004, 20:50   #9
Ígneo
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Liber IV


Los aproximadamente veinte años que me propongo relatar amenamente en el presente libro no deben ser considerados como algo insólito, o casual, o producto del azar.

Mis queridos lectores, Marco Aurelio escribió una vez que los hombres que se sorprenden por algo de lo que ocurre en este mundo deben ser considerados como personas ridículas y totalmente fuera de lugar.
No llegando a los extremos del estóico emperador, podemos acordar con él que los prominentes resultados que dieron fruto en estos años son sólo el simple producto de todos los hechos del pasado.
¿Cómo no predecir semejantes acciones, imponentes debacles y sensacionales desafíos cuándo Moscú encerraba dentro suyo un pueblo de héroes?.

Sólo el destino puede explicar tamaña empresa. Y es a él y a la Fortuna a quienes se encomendó el entonces Ducado para transformar en ventajas y posibilidades las amenazas y enemigos que sobre él se cernían.

Fue, en efecto, cosa real e histórica lo que se logró entonces, no obra de gigantes y seres mitológicos, sino de hombres de carne y hueso: y ésta gloria no podrá ser nunca arrebatada.

Habíamos finalizado nuestro tercer libro con una línea de suspenso: Yeufimei, segundo con ese nombre, soberano de Novgorod, había decidido dar abrigo al más encarnizado enemigo de Vasily II de Moscú: Dmitry Shemiaka.

Ésta maniobra política llevó a los dos estados a una guerra: el alojamiento del rival fue sólo una excusa que permitió que el conflicto se dirimiese formalmente, aunque las causas reales saltaban a la vista. Moscú estaba en plena expansión y pretendía gobernar todas las poblaciones rusas del mundo, y para ésto Novgorod debía dejar de existir tal como lo había estado haciendo.

Ahora bien, sería prudente preguntarnos cómo pensaba financiar una guerra de ésta magnitud Vasily. Tengamos en cuenta que los caprichosos nobles que en aquel entonces formaban el núcleo de poder ya le había vuelto la espald repetidas veces.
La solución pareció entonces demasiado simple y compleja a la vez. Vasily debía fortalecer una nueva clase nobiliaria, ya no basada en la tenencia de la tierra, sino el el intercambio de los frutos que ésta producía. Y, en efecto, logró extraer sus sustento, el Duque, de los mercaderes que tanto él como su padre habían beneficiado éstos largos años. Los plutócratas comenzaban entonces a competir por un un pequeño espacio en las decisiones de gobierno.

Este socavamiento de las prerrogativas aristocráticas le valdrían una innumerable serie de difamaciones post-mortem. Y tanto fue así, que todavía hoy se considera a éste gobernante como el fundador de la autocracia rusa.

Bueno, prosigamos con el ya acostumbrado estilo cronológico.

El 16 de Marzo de 1443, Sayyid Ahmed I seguía teniendo problemas con sus súbditos, así que pidió asilo para algunas personas de su séquito. Mas Vasily lo negó ríspidamente, recordándole al Khan que la relación entre los dos estados se habñia modificado para siempre, y ahora se mantendría entre iguales.

El 23 de ese mes, Bizancio o Constantinopla, ingresaba a la alianza de los Caballeros de Rodas, Chipre y Hungria: era, pues, un fortalecimiento del sentimiento anti-musulmán de Europa.

Preparando la futura guerra, se creó el regimiento número uno de Moscú, que constaría de un puñado de millares de hombres. Fue enviado hacia Vologda, desde donde sería muchísimo más fácil atacar el indefenso poblado de la provincia de Arkhangelsk.

Hacia finales de aquél año comenzarían masivamente las rebeliones que llevarían a la ruina a la Horda de Oro. El movimiento surgió en Tambov, pero se esparció rápidamente por todos los territorios, causando inestabilidad.

En mayo del siguiente año, ésto es, 1444, falleció Sofía Vitovtovna, madre de Vasily, y único enlace que podía evitar la desintegración definitiva entre las casas de Moscú y Lituania.

No terminaron los mongoles de recuperar Tambov, cuando les fue anunciado que Saratov se hallaba en plena rebelión.

Mas, por un momento debemos enfocar nuestra atención hacia el norte y no en el sur, porque era allí en donde se estaban gestando las acciones más importantes: el 21 de Octubre Suzdal declaró la guerra a Novgorod, arrastrando consigo a Moscú. Pskov decidió no honrar la alianza esa vez.

Mientras tanto Polonia y Lituania habían celebrado nuevas nupcias, y otro tanto hacía ésta última con Brandeburgo.

Las tropas moscovitas ingresaron en la provincia de Novgorod el 19 de Noviembre, derrotando una frágil formación de mil hombres. El breve regimiento de Vologda ocupaba Arkhangelsk.

Pero ambos se retiraron prontamente a esperar climas más apacibles y calmos. El invierno había llegado. El ejército principal permaneció en Tver a la espera de los enemigos.

Para comienzos de 1445, Saratov había caído. Lejanas comunas rusas más al sur, la emulaban en audacia.

Cuando la guerra se reinició en Marzo, Vasily tenía listos 3 mil nuevos infantes en Vologda. Este destacamente debía sitiar la ciudad de Kargopor en Olonets, mientras que los 15 mil restantes marcharon hacia Novgorod.

Allí se encontraron con 19 mil soldados enemigos que, a pesar de dar dura batalla, fueron vencidos. Al final del día 5 mil bajas se habían registrado en el campo enemigo, pero sólo unos cientos en los batallones moscovitas.

Los mal preparados refuerzos que pudo disponer la ciudad, llegaron tarde, y fueron literalmente masacrados cerca de los muros.

Con tales noticias, Vasily se apresuró a acudir al norte para estar bien informado y presto a dictar órdenes, pero en el camino debió regresar porque la plaga había vuelto a brotar en Nizhny-Novgorod. Estas plagas, que se extendieron hasta bien entrado el siglo XIX, eran frecuentes en los climas fríos del norte de Rusia. La falta de una alimentación balanceada y la vida que llevaban la mayor parte de los habitantes de estas regiones, dura y llena de atrocidades, minaba rápidamente la salud del más fuerte.

Era 26 de Julio, y Novgorod seguía firme y pétrea, inconmovible en sus cimientos, los habitantes, bien preparados y alertados eficazmente por Dmitry Shemiaka se habian organizado para defender la independencia nacional con firme voluntad.

Viendo tan pobres progresos, Vasily III de Vladimir, agresor principal y causante de la guerra, se decidió a participar activamente, enviando el grueso de sus tropas, formadas por 25 mil hombres, hacia la ciudad en cuestión.

Sólo un pequeño destacamento quedó entonces, previendo sabiamente los generales, la falta de alimentos que provocaría semejante marejada humana.

Éstos excedentes se sumaron entonces a los destacamentos de Vologda y, conjuntamente, cruzaron la frontera adentrándose en las tundras cercanas a Kargopor. Allí cerca, un pequeño destacamento enemigo fue destruído.

Pero mientras todo avanzaba tan plácida y eficazmente, las fuerzas de Novgorod marchaban hacia el sur de improviso cayendo sobre la coalición agrupada en torno a la capital, la cual fue deshecha en salvaje batalla.

Los muertos se pagaron con más muertos, porque al enterarse de tal suceso en el sitio de Kargopor, volvieron a defenestrar a mil reclutas del enemigo.

El 16 de Noviembre llegaron noticias preocupantes desde el sur: las poblaciones rusas que se habían sublevado en Voronezh, atacaban Ryazán.
Para expulsarlos, Vasily reunió a los vencidos en Novgorod, fortaleciéndolos con 7 mil reclutas de infantería. Pero esperó que primero el invierno diezmara a los más, para acabar luego con los menos.

El 26 de Noviembre 7 mil soldados de Novgorod sitiaron temporalmente Tver, mientras que los remanentes buscaron fortuna en los 11 mil soldados moscovitas estacionados en Olonets.

Ambas empresas fracasaron miserablemente: los primeros, diezmados violentamente por las fuertes nevadas, debieron retroceder para no perecer en los páramos; los segundos fueron puestos en plena fuga tras rápida batalla.

Luego de ésta, el destacamento volvió a Vologda, junto al resto de todo el ejército, para prepararse para la primavera siguiente.

Antes, sin embargo, el año trajo buenas nuevas, pues Fedor Basenok, un estratégico general de la escuela de Dmitry Shemiaka pasado al bando realista, se puso al frente del ejército. El primer objetivo era echar a los rebeldes de Ryazán, que eran en ese entonces poco más que una turba desorganizada y medio gangrenada. El triunfo fue veloz con tal comandante: el 22 del primer mes, las tropas volvían a Vologda.

Tal vez presintiendo el futuro por los recientes sucesos, Yeufimei II de Novgorod ofreció la paz, la cual fue desdeñada por el Gran Duque el 24.

Para reafirmar esta decisión 5 mil nuevos soldado fueron entrenados en Tver para el 13 de Abril.

Mientras tanto, aprovechando la masiva retirada de los veinte y tantos miles de soldados enemigos a Kexholm, se invadió nuevamente Olonets con 13 mil hombres bajo el liderazgo del famoso estratega.
Como de costumbre, los soldados encontraron a una pequeña guarnición apostada allí, y la exterminaron.

6 mil reclutas se dirigieron a Novgorod para iniciar el definitivo sitio de la ciudad, teniendo como objetivo tomarla de una vez por todas.

El imponente, pero mal preparado ejército del enemigo, atacó en Olonets con sus 20 mil hombres, mas en un histórico combate, Moscú logró vencer utilizando sus tácticas superiores.



La batalla de Kargopor de 1446. Los soldados rusos hicieron frente a un enemigo superior en número, y vencieron.

Tras éstos progresos, Vasily volvió a denegar la paz al temeroso Yeufimei repetidas veces. Los embajadores ni siquiera fueron recibidos en Moscú, y debieron volverse con las manos vacías a su tierra natal.

Mientras tanto, la poderosísima alianza Polaco-lituana-bohemia-germana llegaba a la finalización de su primer tramo: meses más tarde volvería a componerse de sus mismos miembros.

El 26 de Agosto, las discontínuas tropas de Suzdal, se reincorporaron al asedio de Novgorod.

El 11 del mes siguiente, Vasily consiguió reclutar 3 mil soldados más para reforzar su retaguardia y suplir las bajas.

Tanto esfuerzo comenzó, entonces, a dar plenos resultados, porque tanto Novgorod como Olonets, dieron señales de debilitamiento.

Lituania y Prusia sellaron por aquel entonces un matrimonio real, el cual fue celebrado enormemente por los dos pueblos que mantenían histórica rivalidad.

Llegado el invierno, los hombres se retiraron, así como lo hace el espíritu de la naturaleza, para invernar una vez más en Vologda, dejando un pequeño destacamento que asegurase la continuidad de los asedios.

Novgorod cayó en ese período de frío glacial. Los generales moscovitas, dirigieron entonces las saqueadoras turbas hacia Vologda.

El nuevo año volvió a traer buenas nuevas: Iván Obolensky-Striga se sumaba a la gloriosa dirigencia militar de aquellos años.

La dicotomía que formarían los dos generales sería luego estudio de muchos historiadores: uno, Fedor Basenok, la viva imágen del rudo aristócrata de austeras costumbres, otro, Iván Striga, el reflejo de la inteligencia y la táctica, y de la mansedumbre hacia el poder real.
Sin embargo, ambos coincidieron en algo: sirvieron a Moscú
excepcionalmente, incorporando al Ducado vastos territorios.

Vasily III se convertía por la misma época en el gobernante de Pskov clausurando la deplorable y poco patriótica actuación de su antecesor.

Vasily II Temny, decidió entonces reanudar las conversaciones con su malhadado vasallo, el cual aceptó ingresar en la alianza y guerra, aportando cuantiosos bienes y soldados.

Las tropas de Moscú se apelotonaron en torno a Kargopor, la cual asfixiada por doquier, y por soldados de tres estados, no tardó en caer. Fue un 20 de Mayo.

Mientras tanto Fedor marchó con mil jinetes escogidos hacia Karelia, ocupando la indefensa plaza, y tras breve meditación, decidió unirse a los triunfantes ejércitos vladimiros que avanzaban hacia el último receptáculo de Novgorod: Kexholm.

Rápidamente realizó ésta una tentadora oferta: cedería tres provincias a Moscú más una cuantiosa suma. Pero Vasily no era hombre que se conformase con poco, y además no siendo el principal agresor de esta guerra, no podía firmar la paz sabiendo que sus vasallos correrían riesgos; por tanto la rechazó.

Los 16 mil hombres de Suzdal vencieron a las tropas de Novgorod en Kexholm, y tras otra rápida derrota de éstos en Novgorod, por manos de Pskov, se firmó la definitiva paz, muy similar a la estipulada en la anterior oferta. La diferencia fue que la suma, aún mayor, se repartiría entre los tres aliados.

Moscú se expandió considerablemente en esta guerra, y obtuvo ricos territorios productores de costosas pieles, muy preciados en toda Europa.
Además, fue el primer paso para reclamar las faltantes provincias nacionales en manos de los escandinavos. Novgorod cayó en un profundo abismo del que nunca logró levantarse, y la última mención importante que se hace de su Estado fue décadas después, cuando Iván III lo incorporó definitivamente en dos breves campañas.



Moscú después de la guerra contra de Novgorod.

El ejército de Moscú había comenzando a ampliar su número considerablemente. Las distancias del ducado se habían expandido, y los pocos miles de hombres que lo conformaban ya no eran suficientes.

Aprovechando, entonces, la finalización de la guerra, Vasily II decidió ofrecer a Suzdal un definitivo pacto de vasallaje, el cual fue aceptado el 26 de Agosto.
Ahora Moscú tenía dos territorios vasallos, y éstos conformaban a su vez la triple alianza.

En Diciembre de ese año comenzaría una funesta guerra para la Horda de Oro. El belicoso Imperio Otomano pretendía volver a ampliar sus dominios sobre los sultanatos anatolios, y para ésto arrastró a sus numerosos aliados a la costosa expedición, entre ellos al reino de Sayyid Ahmed I.

Pocos meses después en 1447, sin embargo, la rebelión se generalizó en todos los territorios, y el monarca, impotente ante tamaño problema, decidió subyugar a los pueblos no mongoles.

El 30 de Octubre Konstantinos XI se convirtió en el nuevo emperador de Constantinopla. Sin embargo, estaría en manos de su sucesor el pasar inmortalizado a la historia como uno de los héreos de la ortodoxia cristiana.

Noviembre trajo gloriosas nuevas pues las poblaciones rusas de Saratow, incapacitadas para formar un estado independiente, decidieron unirse al siempre creciente ducado muscovita.

Otro tanto hizo Bogutjar en Febrero de 1449.

El movimiento no pudo ser, entonces, controlado. Las hordas mongolas se encontraron rodeadas de rebeldes que se habían coaligado para repeler al invasor con furia.

Ante tales nuevas, 5 mil voluntarios de infantería se sumaron desde el norte al ejército de Moscú, engrosando las filas del mismo, que llegó a contar entonces con 25 mil soldados.

En Marzo de ese año, la Horda de Oro, ya en pleno proceso de desmembración concertó un matrimonio real en Tsaritsyn con los altáicos pueblo de Sibir, para fortalecerse internamente. La disolución sería de todas maneras inevitable.

Vasily Temny creyó importante acelerar el acercamiento entre Pskov y Moscú, un tanto enfriado. Por eso envió un presente personal a su súbdito, mejorando drásticamente las relaciones.

En octubre, al fin, cayó el gobierno del Khanato, dando como resultado la aparición de dos nuevos estados mongoles más al sur: Astrakhan y Crimea. Asentado el primero sobre las orillas del Mar Caspio y más allá, mientras que aquel sobre la península del mismo nombre.

Vasily II siempre acostumbró a su hijo y heredero Iván a los honores. Pero sólo en aquel año, observando las intrínsecas cualidades que se iban desarrollando en éste, decidió nombrarlo Duque de Suzdal. Éste título, en parte nominal, sirvió para que el jóven príncipe pudiese familiarizarse con la vida de soberano. Eltemprano acostumbramiento a la vida real, haría de él uno de los más extraordinarios gobernantes que Rusia ha tenido.

El 8 de Junio de ese año, ésto es 1450, los ricos comerciantes decidieron otorgar un pequeño regalo al Estado moscovita que tanto los había favorecido mediante concesiones mercantiles en los nuevos territorios.
Vasily los utilizó raudamente para financiar la construcción de las murallas de Kalevala, capital de la Karelia, y para ampliar la colonia de Novo-Kholmogory en Arkhangelsk.

Ese año traería más sorpresas: Konstantinos decidió declarar la guerra a los debilitados Otomanos, sumándose a ésta los Caballeros de Rodas y Hungría, mientras que otro tanto hacían los aliados musulmanes, entre ellos la Horda de Oro.

Al Gran Duque le llegaron alarmantes noticias entonces, pues, los rebeldes del Sur, decidieron sitiar la recientemente adquirida Bogutjar para forjar una nación independiente.
Fue enviado Fedor Basenok, mas sólo atacó luego que el invierno se llevara consigo 3 mil rebeldes. El triunfo fue expedito, y pudo éste ser recibido con honores en Moscú.

El nuevo año habría de ser más voluminoso en nuevas: comenzaba con la coronación de un prominente sultán turco que prometía devolverle la gloria a su reino: Mehmed II. Empero, el gobernante se vió obligado a mantener tres guerras al mismo tiempo tras recibir la noticia que informaba que Venecia y sus aliados le declaraban la guerra.

Aprovechando una nueva participación de la Horda de Oro, los nobles de Vladimir, contínuamente batalladores, le declararon la guerra.
¡Y los turcos la deshonraron!. Se podía, pues, decir que eran valientes mas no hacia el extremo de la estupidez.

Con un rival tan debilitado esta campaña fue excesivamente simple. Por otro lado, Moscú contaba entonces con dos excepcionales estrategas que facilitaron la rápida obtención de resultados.

Fedor Basenok se dirigió hacia la ciudad de Tambov, mientras que Iván Obolensky-Striga lo hacía hacia Voronezh.

Los reclutas para esta guerra fueron entrenados en la provincia que se encontraba en situación limítrofe con ambas: Ryazán. 5 mil soldados.

El 27 de Septiembre, Vasily de Pskov se reunió a la guerra y alianza, tras abandonarla (cómo acostumbraba el ducado).

Obolensky llegó en Octubre y comenzó el sitio de Voronezh. Pero Fedor, observando 13 mil soldados mongoles se detuvo en Nizhny, y marchó de regreso a Ryazán, para incorporar a los nuevos reclutas.

El primero de Diciembre unos 11 mil rebeldes atacaron a las tropas de Obolensky, no pretendiendo cambiar tan prontamente de amo. El movimiento era, pues, de pura independencia, y no de absoluta defección a un estado ruso mayor, como muchos han sugerido.

Los rebeldes fueron vencidos rápidamente, pero la mayor parte de las tropas regresó a Ryazán, a esperar el término de las inmensas nevadas que ese invierno habían caído tempranamente.

Los rebeldes de Ufa distrajeron la atención de los mongoles momentáneamente. Fedor marchó entonces, con sólo mil hombres hacia Kazán para tomar el mando del sitio allí iniciado por los vladimiros, mientras que el resto de sus hombres permanecía en su base para evitar cualquier invasión potencial.

El nuevo año presenció además, el cierre del centro de comercio en Kurland, y su reemplazo por la locación de Danzig.

Tras un corto sitio cayó Voronezh en manos moscovitas, y tras rechazar una demanda de dinero de la Horda de Oro, las tropas de Obolensky se dirigieron hacia Tambov.

En Agosto, Vasily tomó la decisión de contratar a un costoso pintor para la corte, que logró encontrar rápida aceptación entre muchos grupos de artistas los cuales, emulándolo, dirigirían la vanguardia plástica de las próximas décadas.

Los hechos de Voronezh se repitieron en Tambov para Obolensky, ya que fue atacado nuevamente por rebeldes. Pero éstos fueron rechazados con grandes pérdidas.
Este sitio, breve como el primero, demostró la gran pericia del nuevo general para sacar rápidos provechos de las necesidades ajenas. Los escrúpulos y la conciencia no supieron ser un obstáculo para dicho hombre, el cual envenenó las aguas de las fuentes para hacer más rápido su éxito y el de Moscú.

Mientras tanto, los mongoles lograron arrebatar Ufa de manos rebeldes, pero cuando quisieron reanudar la guerra recibiero nuevas sorpresas. El avance ruso era indetenible, y Sayyid Ahmed I se encontró con una inminente nueva guerra civil. Tras breve capitulación, se cedieron las dos provincias conquistadas a Moscú, en tanto que Kazán declaró su independencia.

Los ejércitos volvieron a Moscú a celebrar llevando consigo un considerable botín.



Imagen de Iván III Veliky.

Ese año, el Imperio Otomano finalizó una paz por separado con la potente Hungría, pagando 100 ducados y cediendo la rumana provincia de Dobrudja.
La paz con Bizancio sería concertada en Constantinopla meses después, tras la recapitulación con Albania (50 ducados y Angora): las arcas musulmanas deberían entregar 78 ducados a Demetrios, nuevo gobernante del Imperio.

Hacia Agosto falleció el más temible adversario de Vasily, Dmitry Shemiaka, refugiado én Lituania, y abandonado tras los rápidos éxitos de Vasily en el Norte y en el Sur. Con la desaparición de éste símbolo del poder aristocrático, los futuros gobernantes pudieron ejercer su voluntad más fácilmente, centralizando en sí la mayor parte del poder.

Los seis años que siguieron fueron de excepcional calma: Vasily debía mantener y asegurar con la paz, los nuevos territorios; en tanto que se cercioraba de evitar ulteriores gastos y extracciones de las cercenadas arcas reales, las cuales contaban con poquísimos recursos.

Aleksander VI era entonces el nuevo gobernante en Pskov. Y no faltando a la tradición, se le entregó una carta de felicitaciones.

El matrimonio con Suecia se anuló ese año, tras la prematura muerte de uno de los hermanos de Vasily, el cual había contraído dichas nupcias.

1455 no trajo noticias importantes. Sí 1456: el comercio interno fue regulado por el Estado, aumentando la eficiencia en la organización. Los rápidos progresos económicos de Vasily II Temny producían nuevamente frutos.
Moscú formaba entonces un bloque muy poderoso, tal vez el más poderoso de Europa del Este, y la existencia de este gobierno general, facilitaba los interambios y promovía la estabilidad en tierras que habían carecido de ella desde hacía siglos.

En Agosto de ese año se observó claramente como se cristalizaba esta nueva distribución del poder. Lituania y Suecia, vecinos potencialmente en peligro sellaron una alianza, que unos años más tarde no dudaría en declarar la guerra. Se les sumaron los daneses unos días más tarde.
Por otro lado, los polacos reforzaban la suya junto con Bohemia y Brandeburgo.

El nuevo año, 1457, comenzó con con la guerra civil en Novgorod. Yeufimei, convertido ahora en poco más que un súbdito de Moscú, decidió apoyar a la facción comercial. Revueltas se sucedieron en Kexholm. Pero la marea pasó, y la situación recuperó la normalidad unos años más tarde.

El 20 de Junio, dos poderosos estados sellaron un nuevo enlace real: Hungría y Polonia.

Vasily envió un costoso presente a Aleksander VI el 3 de Marzo del nuevo año. Día tras día, el recelo se iba apoderando de las almas de los dirigentes de Pskov, y Vasily pretendía unir los ducados antes de su muerte. Lamentablemente la muerte le acometió antes que pudiera finalizar dicha empresa.

Voronezh se alzó en rebelión en Octubre, y como acostumbraba, Fedor Basenok, esperó el lento transcurrir del invierno, y atacólos.

La ciudad de Kharkov, entonces, formalmente dentro de los límites de la Horda de Oro, se sumó a Moscú. Todo Donetsk era ahora territorio moscovita.

Éstas noticias, sumadas al año excepcional que vivió el ducado fueron la cima del período de prosperidad que gozó durante esos largos años de paz.
A partir de entonces, rápidamente más cataclismos caracterizarían los primeros años de gobierno de hecho de Iván III Veliky.

Falleció Yeufimei de Novgorod a finales de ese año. El debilitado enemigo de Moscú, no pudo soportar muchos años sobrevivir los nuevos tiempos. El príncipe Iona ocupó su puesto.



Una iglesia de Vladimir, en Suzdal.

En 1460 Moscú pudo incorporar los servicios de uno de los más renombrados generales de la época: Kholmski, el cual reemplazaría a Fedor Basenok, fallecido pocos dias antes.
La célebre ceremonia funeraria fue llevada a cabo con muchos lamentos. Uno de los principales símbolos de Moscú se iba. La aristocracia vió con suma preocupación como un pilar de poder era enterrado cerca del Kremlin, en tierra sacra, junto a reyes y reinas.

Por eso, intentaron un último embate contra el gobierno autocrático. El 24 de Junio, en pleno verano, varios nobles se negaron a pagar tributos a su soberano. Estalló, pues, la crisis política, que los vecinos aprovecharán años más tarde. Vasily II resolvió esta vez las cosas por las vías pacíficas, negociando con los menos rebeldes, y aislando a los más peligrosos.

La colonia en Arkhangelsk volvió a ser ampliada con 100 hombres.

El 9 de Agosto llegó a Moscú la jubilosa nueva: Demetrios de Bizancio, presenciando la ruina de los otomanos, cancelaba los términos del Concilio de Florencia y revertía la decisión de sus ancestros: la Iglesia Ortodoxa volvió a reinar en el Imperio.

Rápidamente, Vasily organizó una boda real de uno de sus sobrinos con Micaela de Constantinopla.

Vladimir III se conviertió en el temporal regente de Pskov en 1461.
Días después, los polacos lograron anexar a Bohemia.

El 9 de Octubre estalló una disputa fronteriza por Kola. Al igual que ocurrió con la guerra de Pskov, este suceso disparó futuros hechos que marcarían profundamente el destino de Rusia.

Aprovechando el momentáneo desconcierto, Demetrios inauguró el proceso de reconquista sobre los territorios musulmanes.
¡¿Quién habría imaginado que Constantinopla se levantaría de sus cenizas, renacida y fuerte para atacar a los que hacía poco menos de 30 años eran sus potenciales amos?!.

Por fin, llegó el año en que la senda volvería a bifurcarse inexorablemente para Moscú. Otras tantas veces en el pasado el Gran Ducado debió entrar en guerras. Hasta ahora, siempre había salido victoriosa y triunfante sobre sus enemigos. Mas ahora, los más formidables rivales que poseía se habian coaligado para detener la expansión. Suecia, y Lituania declaraban la guerra, arrastrando consigo los destinos de toda Rusia tras sí.

Unos meses antes Prusia y la Orden Teutónica habían decidido invadir Pskov, por lo cual la guerra se sucedería en dos frentes al mismo tiempo.

Los daneses, prefirieron deshonrar su alianza con los suecos, y lo mismo hizo Suzdal, más tras rápido congreso, fueron reincorporados.

Los 30 mil hombres que conformaban el ejército de Moscú se dirigieron velozmente hacia Tver tras largos días de marchas forzadas. Pskov debía ser protegido de la ofensiva germana en el Báltico.

Desde allí se separarían en dos frentes: Iván Obolenski-Striga debería dirigirse hacia las frías estepas del norte, enfilando hacia Finlandia, mientras que Kholmski invadiría Tula, en Lituania.

Para reforzar el batallón del norte, 3 mil soldados de infantería fueron incorporados en Olonets, y ésta fuerza conjunta debía allí hacer frente, en un cercano futuro, a los temibles suecos, que bajaban peligrosamente, como sus antepasados, a devastar las aldeas rusas.

Pomerania, que se había sumado a la coalición de los Caballeros Teutónicos, recibió apremiantes nuevas: los polacos y los germanos de Brandeburgo decidían aprovechar la momentánea situación de debilidad, ayudando indirectamente a Moscú, e invadiendo el norte de Alemania y Polonia.

En Moscú, por último, el recién ascendido Iván III, ordenó el reclutamiento de 10 mil soldados para asistir la inminente invasión a Lituania.

En aquellos meses moría Vasily II Temny, agobiado por los años y la ceguera. Las múltiples heridas recibidas en el campo de batalla, y los duros inviernos norteños habían minado su salud. El 27 de Marzo cerró sus ojos definitivamente el soberano que habia triplicado los dominios de Moscú.
Los importantísimos acontecimientos de aquellos días permitieron sólo un austero funeral en Moscú, con su hijo ausente, y toda Moscú en grave peligro.



Moscú a la muerte de Vasily II Temny.
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Old 02-08-2004, 20:07   #10
Ígneo
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Liber V


La larga guerra que Suecia desató en el año de la ascesión de Iván traería consecuencias muy importantes.
La primera fue que demostró la inmensa capacidad de Moscú para resistir los poderosos embates de sus adversarios.
La segunda dejó en claro la inferioridad militar en la preparación de las tropas rusas.
La tercera, última, y tal vez más importante, fue la confirmación sobre la casi absoluta predominancia del invierno sobre las campañas.

En efecto, los seis años fueron un claro indicador de cuan importante era la retirada a las estaciones de invierno para no comprometer los resultados pretéritos.

Una muestra de ello se la llevaron los suecos, tras perder un ejército entero de 25 mil hombres en Vladimir.

Poco después de iniciada la guerra, comenzaba otra en el sur: desde Targoviste, en Valaquia, Hungría se preparaba para invadir una vez más las ahora ínfimas posesiones musulmanas en Europa. Los causantes de la guerra, los Caballeros de Rodas, se preparaban igualmente en sus barcos.

Ese mes, Marzo, Tula recibía a los moscovitas, desconfiada y segura de su fortaleza, famosa por ser considerada una de las más fuertes de la región.

El día 10, Vasily III de Pskov derrotaba una vez más a las armas báltico-germanas tras duro combate en su tierra natal.

En Abril comenzó la primera marcha de los vladimiros por Moscú. Sus ejércitos fueron derrotados una y otra vez por los lituanos en Velikije Luki, mas volvían incesantes a defender la independencia rusa.

Los ejércitos sureños de Lituania, en tanto, marchaban hacia el norte, tal vez con el propósito de liberar Tula del invasor.
Los suecos, por su parte, comenzaron una de sus famosas (y malhadadas) expediciones hacia el sur, saqueando Karelia, Olonets y Moscú.

La guerra había sido dura hasta ahora, ya que se combatía en dos frentes y contra cinco estados (Lituania, Suecia, Prusia, la Orden Teutónica, Pomerania).

Y aprovechando éste momento de debilidad, Iona de Novgorod decidió atacar Pskov. Iván creyó ver peligrar todo el destino de Moscú entonces, porque las arcas no contenían suficiente dinero para financiar tres expediciones.
Mas no se amilanó, y ordenó la formación de un nuevo cuerpo de reclutas en Vologda.
Suzdal, empero, que no tenía buenas relaciones con el atacado, deshonró sorpresivamente la alianza. De nada valieron las amenazas de Iván a los nobles boyardos: éstos se negaron a participar en tres guerras simultáneamente por el momento.

El 16 del mismo mes, los daneses también se sumaron a ésta súbita cruzada anti-rusa: ingresaban en la alianza de los germanos.

El 21 Iván Obolensky-Striga llegó a Kargopor tras haber dejado atrás unos cuantos hombres por las dificultosas marchas. Y seis días más tarde fue atacado por 12 mil soldados de Novgorod que pretendían sitiar la ciudad.

La batalla se prolongó unos días y se equilibró en bajas, pero Moscú vencería al final. Striga seleccionó, entonces, un grupo de sus mejores jinetes para marchar a la provincia de Kola y tomarla, ya que ésta no contaba con una guarnición ni murallas que la protegiesen.

Entretanto, 26 mil soldados de Pskov se alejaron imprudentemente de su ciudadela para sitiar Novgorod.
Esta situación fue aprovechada por Prusia que, pese a ser atacada por Polonia, se decidió a deshacerse de sus vecinos rusos.

El ejército sureño que habia estado movilizando Lituania se acercó peligrosamente a los reclutas de Moscú. Iván ordenó su inmediato desalojo de la provincia para evitar una inútil carnicería, y se pusieron rápidamente en camino hacia los bosques de Tver.

Los ejércitos de Pskov volvieron a su ciudad tras ser informados del sitio y se encontraron allí con los prusianos, a los cuales deshicieron.

El ejército que Striga había dejado en Kargopor de Olonets protegiendo la ciudad de invasiones, marchó a Novgorod, tras unos cuantos meses de inactividad, renovados los ánimos y las fuerzas.

Iván Obolensky-Striga, tras capturar Kola, y muy de acuerdo a su dinámico estilo, marchó hacia Lappland, para tomarla, ya que también se hallaba en una situación de indenfensión. Sin embargo, esta empresa le dio un trabajo más árduo al astuto general. Los suecos fueron alertados de la marcha, y 2 mil infantes lo rechazaron con grandes pérdidas cerca de Vasa, capital de Österbotten.

El ejército apostado en Novgorod estuvo a punto de ser derrotado por una hábil estratagema de Novgorod, entonces. 10 mil ciudadanos tomaron las armas y salieron sorpresivamente desde los muros.
Pero Moscú volvió a vencer, aunque a un costo de 3 mil vidas.

En Julio, los vladimiros fueron nuevamente rechazados en Velikije Luki por un breve ejército lituano. Kazimieras, ahora gobernante de Lituania y Polonia, había logrado investir a su ejército de nuevas tácticas, al parecer.

El famoso ejército sueco hizo entonces su aparición, bajando desde Karelia. Meses más tarde no era más que un puñado de hombres devorados por el invierno, y por los vladimiros apostados en Moscú.

Agosto trajo buenas nuevas: Iván Obolensky-Striga había tomado Lappland y se disponía a sumarse al asedio de Novgorod.

El 8 de ese mes, los teutones derrotaron a Pskov en la ciudad del mismo nombre y comenzaron el sitio, que sería la definitiva pérdida de la existencia para ese estado.

El 21 el ejército del Sur de Lituania, que tantas marchas había efectuado, saqueando media rusia, atacó en Tula.
Moscú soportó entonces una de sus más humillantes derrotas. Kholmski perdió casi 5 mil hombres y el asedio.
Toda Lituania festejaba. Kazimieras IV demandó una cuantiosa suma de dinero. Pero Iván la rechazó despectivamente.



Kazimieras IV, soberano de Polonia y Lituania.

Iván no desistió: los reclutas se sumaron a los vencidos en Tula y marcharon nuevamente a asediar dicha ciudad. La firme voluntad del soberano demostró que Moscú no pensaba detener su avance y expansión, aún a riesgo de perderlo todo.

En Octubre, cuando los vientos comenzaban a soplar más fríos y fuertes, Pskov observaba impotente como cuatro naciones distintas la sitiaban: eran 20 mil hombres en total.

Las nevadas de invierno se llevaron a la mayor parte del ejército de Moscú de vuelta a Tver, mientras que sólo 5 mil hombres permanecían para asegurar la continuidad.

En Novgorod, se emuló esta acción, y los excedentes marcharon como sus compañeros hacia Tver.

El 22 de Diciembre otro nuevo desastre registraron los ejércitos moscovitas en Tula: Lituania los diezmó considerablemente en una emboscada, y los sobrevivientes huyeron para encontrarse con sus compatriotas.

Tal vez otro monarca hubiese comprendido entonces la vana utilidad de mantener una guerra que estaba costando semejantes esfuerzos, y que no premiaba en absoluto a Moscú. Pero Iván, repetimos, no era un ser conformista, y su apodo 'Veliky', el Grande, lo ganó por sus sabias decisiones que aumentaron una vez más el poder de Moscú, y la engrandecieron.

10 mil nuevos reclutas fueron entrenados en Moscú, y se sumaron al total del ejército estacionado en Tver. desde allí, Iván lanzaría una vez más su ofensiva sobre Lituania.



Pintura de Novgorod que representa los rezos por la pronta victoria de sus ejércitos.

El 3 de Marzo de 1463, el puerto de Arkhangelsk cayó en poder de los suecos, que seguían enviando pequeños destacamentos hacia el territorio de Moscú.

Las guerras de los turcos contra Venecia llegaron a su fin por esa época: los primeros deberían pagar 84 ducados a la república.

El mes siguiente se inauguró con el proseguimiento del asedio de Novgorod, con Iván Obolensky-Striga por un lado, y el nuevo intento en Tula, con Kholmski, por el otro.

Los viajeros del oeste que habían intensificado sus correrías los últimos años, trajeron nuevas tecnologías. Un nuevo tipo de material, usado profusamente en Europa Occidental, podía, a partir de entonces, ser utilizado para la construcción de las murallas, las cuales serían más resistentes y amplias.

Cuando Novgorod estaba a punto de caer, Iona firmó la paz con Pskov, accediendo a pagar 28 ducados.
Moscú respiró aliviada, ya que los Lituanos habían vuelto a destruir el ejército de Tula. Todos los soldados del norte fueron enviados a Tver.

Iván, al conocer la noticia, había pensado en aprovechar el árduo labor de los teutones en Pskov, para invadir Lituania por dos frentes. Sin embargo, no podía dejar de notar que la pérdida de su vasallo no sólo significaría un debilitamiento de su poder, sino, peor aún, un estrecho pasaje, desde donde los germanos podrían invadir Moscú.

El 8 de Junio comenzó la batalla en Pskov, y tras diez días de duro enfrentamiento, Iván Obolensky-Striga debió retirarse derrotado.

Moscú debió acudir a los más jóvenes y ancianos para no desfallecer. 5 mil nuevos infantes fueron a Tver, desde Moscú, para ponerse a las órdenes del vencido general.

Mientras tanto, Vladimir volvía a iniciar el asedio de Velikije con un renovado ejército de 18 mil hombres. Un número similar de moscovitas volvía a marchar a Pskov.

El 4 de Octubre, los rusos hicieron un desesperado asalto por salvar a la mísera ciudad, mas los Teutones vencieron nuevamente, y la tomaron el 17, anexándola un día después.



Una pintura del Kremlin.

Grandes conmociones sacudieron la ciudadela capital. Iván terminó convenciéndose de la inutilidad de sostener tan árduas guerras en múltiples escenarios,y firmó una ignominiosa paz blanca con Prusia en Königsberg el 24 de Abril del año siguiente.

Pero la guerra con Lituania y Suecia prosiguió más violenta y encarnizada que nunca.

El inicio de la nueva avanzada volvió a favorecer a los lituanos: Suzdal y Moscú fueron nuevamente expulsados de sus territorios.

Los otomanos concluyeron la paz con Hungría el 18 de Enero de 1464: cedían la penúltima plaza europea: Macedonia. Ahora sólo les quedaba Napflyon.

15 mil nuevos reclutas se sumaron a todas las fuerzas que pudo Moscú reunir en la capital. Ésta vez, la campaña fue planeada con cuidado: el destino de Kholmski, dada su particular habilidad con los asedios era evidente: la furibunda Tula, pero el destino de Obolenski-Striga no era todavía seguro. Sin embargo, marchó hacia Ryazán, en el sur, ya que Velikije parecía el territorio elegido repetidas veces por los vladimiros. Desde allí, se dirigió por Vorones a Kursk, y el primer día de Abril se inició el asedio de la homónima ciudad.

Ese día debía de ser aquél que cambiase el resultado definitivo de la guerra, porque a partir de entonces, Moscú comenzó a salir del pozo de la derrota que caracterizó los primeros años del reinado de Iván.

5 mil infantes fueron la última leva importante de la guerra. Las familias rusas estaban extenuadas, y las calamidades de la guerra habían producido innumerables bajas. Con éstos soldados debió Moscú afrentar el término de la guerra Lituana, que se sucedió dos años después, en 1446, tras la rápida caída de Kursk, Belgorod, Tula y Smolensk.
Lituania, sin embargo, había ganado las más de las batallas, y por esto sólo debió ceder Tula.

Los suecos, mientras tantos habían recapturado Vasa y Kola, y se disponían a preparse para la defensa con sólo 7 mil hombres.

El primer día de 1465 Qâsim se convirtió en el nuevo Gran Khan de Astrakhan e Ibrahim hizo lo propio un año después en Kazán.

En Marzo de ese año, las fatigadas tropas se reagruparon en Moscú, en total unos 17 mil hombres, y un mes después se preparaban para una nueva marcha: esta vez hacia el norte.

El mando supremo del ejército le fue entregado a Iván Obolensky-Striga, el cual ya poseía conocimientos de los territorios escandinavos y ugros. Pero lo cedió a Kholmski para efectuar su ya conocida marcha por Kola, y luego por Vasa, ciudades que tomó rápidamente. Luego, se volvió a Moscú a esperar una rápida finalización de la guerra.

Dió ésta, sin embargo, inauditos trabajos. Los suecos estaban confiados que sus densos bosques y extremos inviernos debilitarían hasta la muerte los batallones de Moscú y Vladimir, que habían sitiado Finlandia también.
Y ésto casi se cumplió, porque Kholmski se encontró en Noviembre perdido entre voraces tormentas y heladas.
Pero la primavera llegó y tras un año de asedios, Vasa cayó en poder de Moscú.

Igual destino le tocó a Olofsborg en Savolaks, más hacia el sur.

Las negociaciones tardaría un año en llegar a su fin, porque sólo en 1468, la Regencia Sueca aceptaría el tratado de Kargopor, por el cual se comprometería a abandonar todos los territorios rusos.
Los varegos dejaron, empero, su influencia en todo el norte, y hasta el día de hoy, los habitantes de Kola están orgullosos de ser hijos de ambos pueblos por igual.

En Abril del año anterior Heinrich Reuss se convirtía en el líder de la monarquía teutona y prusiana.

Por fin, el verano de 1468, las tropas de Moscú se encuentraron en una esperada inactividad.
Seis años de incesante guerra habían traído dos nuevas provincias al Gran Ducado. Sin embargo, ahora más que nunca, debía Moscú darse cuenta que este tipo de enfrentamientos no tenían mucha utilidad, debido a la enorme cantidad de vidas y esfuerzo invertido. El triunfo de Iván fue agridulce, y los tiempos para él debían ser manipulados lo más cuidadosamente posible en el futuro.



El Gran Ducado de Moscú, bajo Iván III, luego de las guerras sostenidas contra Lituania, Suecia y la Órden Teutónica.
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Old 05-08-2004, 05:03   #11
Ígneo
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Sólo dos años de respiro tuvo la junventud rusa. El precio de la gloria era costoso, como también lo era el orgullo de su aristocracia guerrera.

Iván fue grande. Pero Moscú tuvo que sacrificar la paz y sus frutos para entregarle tal renombre.
El ducado concluyó en estos años su corto período de transición. De ahora en más, aquélla tierra se dedicaría a criar soldados para sostener su expansión y sus hazañas.

Los estados que en 1469 rodeaban a Moscú se habían debilitado considerablemente y, eclipsados por la nueva potencia, se habían dedicado a estrechar alianzas para detenerla.

Lituania y Polonia compartían un mismo monarca, oriundo éste de las tierras del Vístula. Mas, siempre poderosos en ésta época los nobles, no habían evitado las obstrucciones para entorpecer tal unión. Y así, Lituania se hallaba sólo en derecho como posesión de Kazimieras. Los verdaderos amos eran otros. Ésto se reflejó claramente en su comportamiento errático en las guerras y alianzas que ambas naciones sellaron durante los comentados años.
Mientras que Lituania observaba atónita cómo su vecino del norte era devorado por Moscú y Prusia, Polonia acumulaba tropas en las rebeldes regiones recientemente adquiridas de Bohemia.

La Horda de Oro no era más que un fantasma. Y los nuevos khanatos, demasiado pequeños para hacer frente a un enemigo fuerte y vigoroso.

Suecia y Dinamarca: en el borde de la funesta Keres.

Sólo los estados báltico-germánicos conservaban intacta su estructura belicosa, que más tarde los enfrentaría con Moscú.

Veamos qué sucesos precedieron la última guerra contra Novgorod:

La primera medida de Iván III Veliky fue la interrupción de la inversión en tecnología naval. Los monarcas que lo precedieron habían, obstinadamente, invertido en la improvisación de navíos de río y otras embarcaciones pequeñas. Pero el nuevo Duque, las consideró inútiles. Como hombre previsor y estadista inteligente, se dió cuenta que el futuro cercano de Moscú dependería de las armas terrestres, de la lucha cuerpo a cuerpo, y de los jinetes e infantes bien equipados, antes que los barcos de blancas velas.
Por demás, Moscú carecía de una verdadera salida al mar, y un puerto permanente, cosas que sólo conseguiría tras rudos esfuerzos y prolongados años.

Aquel año se iniciaría con guerras: la Horda de Oro incorporaría a Kazán, más tarde ese año.
Los otomanos serían nuevamente atacados por los ejércitos cristianos de Hungría y Rodas, tras firmar una alianza con Crimea. Bizancio iniciaría una poco provechosa guerra contra los venecianos.

La ciudad de Vladimir intentó aprovechar la debilidad de Kazán, pero sus ejércitos sólo sirvieron para entregar más rápidamente sus habitantes a los mongoles.

Ahora bien, Andrei, hermano de Iván, era el gobernante formal de Suzdal. Su padre le había legado la dirección de la ciudad, con la condición que apoyase a su hermano en todas sus acciones y fortaleciese el Estado de Moscú.
Andrei, de comportamiento errático, intentó utilizar este poder a su conveniencia. Es por eso que cuando Iván pretendió anexar Suzdal en Junio, Andrei se negó ásperamente.

La anexión definitiva no pudo, sin embargo, postergarse mucho tiempo, ya que el Duque compró a los nobles. Al fin, meses antes de la guerra, Vladimir se convertía de hecho en parte de Moscú.



Un cuadro de la región de Suzdal

Pero no nos adelantemos. Noticias muy importantes se habían sucedido a fines de 1469.

Iván Obolensky-Striga murió un 22 de Diciembre, tras cuantiosos años de potestad militar. Al igual que con Fedor, su histórica antítesis, Moscú celebró las exequias en el Kremlin.
¡No se podía decir que no fuese un pueblo guerrero y feroz éste, en el cual el general y el soldado eran más estimados que los hombres de paz y de letras!.
No eran vanas, pues, las pretensiones moscovitas de convertirse en una tercer roma, tan batalladora y fuerte como sus antecesoras.

A comienzos de 1470, Constantinopla y todo el mundo ortodoxo tenía un nuevo emperador: Andreas I que, sin embargo, no pudo evitar perder la guerra contra los mercaderes venecianos.

En abril del mismo año, una herejía regional apareció en Voronezh. No se logra, aún hoy, coincidir sobre éste movimiento. Unos afirman que se trató de un brote de paganismo en las remotas locaciones de la provincia, mientras que otros insisten que sólo fue la incorrecta interpretación de un sacerdote, que impulsó a muchos a seguirlo. Sólo hay algo seguro: el movimiento se esparció por varias aldeas, y causó inestabilidad en la provincia.

Sólo unos meses más tarde, Iván comenzó a preparar la invasión de Novgorod.
Para ésto, los 10 mil vladimiros se atrincheraron en Kargopor. Los veremos más tarde ingresando victoriosos sobre la ciudad capital mercante.
Asimismo, demostraron un gran coraje en la batalla del río Shelon, decisiva en la campaña.



Pintura que ilustra el sitio de Novgorod efectuado por las aguerridas tropas de Vladimir.

La guerra comenzó, formalmente, el día 29 de Marzo de 1471 y se prolongó hasta Octubre del año siguiente.
Pero si debemos de ser justos, no podríamos hablar de una guerra en el estricto sentido de la palabra. Fue, más bien, la incorporación de un estado debilitado por otro, mucho más vigoroso y expansionista.
Los pormenores de ésta campaña fueron relatados por diversos historiadores aunque, la única batalla decisiva fue la ya mencionada, en la cual, Moscú venció.

El verdadero frente se inició en el oeste, ya que los Caballeros Teutónicos junto con los prusianos, pomeranios y daneses, habían imitado a Moscú.

Y como si esto no fuese poco, un día después, Albretch de Brandeburgo, con polacos y otros principados germanos, declaraban la guerra a los teutones.

Ése era el momento que Iván había estado esperando: la que sería una breve, pero provechosa alianza, fue creada. Moscú se sumó al bloque de los polacos,
atenazando por dos lados a la alianza del báltico.

Por un momento los ciudadanos de Novgorod vislumbraron un dejo de esperanza cuando los dos frentes chocaron fuera de su ciudad. Fueron vanas pretensiones, ya que Moscú derrotó claramento a Prusia.
Ésto no impidió sin embargo su anexión por parte de éstos unos años más tarde, ya concluída la guerra entre los dos rivales.

Como ya hemos mencionado, la paz de Korostyn señaló el fin de las hostilidades entre las poblaciones rusas del Volga, pero los germanos de Königberg decidieron incorporar Novgorod de todas maneras. Más adelante veremos como ésto fue suficiente causa para motivar un nuevo desquite por los ricos territorios de pieles.

Mientras tanto, Kholmski, ahora líder indiscutible de todas las tropas, había perdido batalla en Pskov, al tratar de invadirla.
La venganza fue rápida y eficaz. Los ahora 9 mil vladimiros devastaron la provincia y exterminaron los 4 mil teutones que sobrevivieron al anterior fragor de Ares.

Polonia pudo anexar entonces la ciudad de Stettin, y consigo todo lo que la Liga Hanseática poseía. Ahora sólo quedaban por reducir Prusia y Livonia, mas esos fueron huesos más duros de roer, como pronto comprendería Kazimieras.

Sólo unos meses más tarde, ya en 1473, se firmó la paz. Prusia acordó pagar 260 ducados a sus poderosos rivales. A cambio obtendría la conformidad de Polonia para anexar Novgorod.

Como habíamos mencionado, Bizancio había iniciado una costosa y poco últil guerra contra Venecia que, precisamente, recién finalizó el 8 de Marzo: Andreas debió pagar una indemnización de 119 ducados a la República.

Aquel año pasó sin pena ni gloria: sólo noticias de un matrimonio entre las casas de Polonia y Brandeburgo llegaron a la fría Moscú en Noviembre.

Los tres años siguientes no serían una excepción: pareció que toda la actividad anterior hubiese sido un fuego intenso. Las llamas devoraron rápidamente todo el combustible, enfríandose prontamente para aquietarse definitivamente. Los bizantinos volvieron a intentar la guerra contra los turcos, que finalizaría sin muchas novedades un año después.
Martin Truchsess ascendía al trono de los enemigos bálticos; una corta independencia Bohemia fue celebrada en Praga, antes de ser salvajemente finalizada por las tropas polacas.

1477 y 1478 fueron años en que el espíritu belicoso volvió a levantarse en los corazones de Moscú.
El ejército fue reformado, y pasó a contar con 50 mil soldados listos. La gran mayoría se compuso por infantes, mientras que sólo unos pocos afortunados pudieron contar con caballos. En Rusia, la profesionalización del ejército tardaría unas décadas más en llegar, y aún así, se seguiría contando más en el número que en la calidad para triunfar.

Mencionemos también la frustrada rebelión de Novgorod, rápidamente terminada por los 20 mil prusianos apostados en sus inmediaciones.

Junio trajo noticias más preocupantes aunque no novedosas. La plaga rebrotó en Vologda y Saratov, dejando innumerables muertos.

Por fin, en Octubre, Iván se decidió a actuar. Aconsejado por el veterano Kholmski, ésta vez no inició la guerra en Primavera, sino a comienzos del Invierno. La intención era bastante evidente: sería, antes que nada, una guerra de desgaste y contraataque. Los enemigos que tenía en frente podían desplegar un poder que ninguno de los que había enfrentado a Moscú hasta ahora había poseído: sus fuertes murallas.
En efecto, toda Prusia y gran parte de Livonia se hallaba defendida con muros sólidos y mucho más amplios que la mayoría. Sus pocos habitantes compensaban de esta manera el número. Por otro lado, los germanos siempre confiaron su 'cruzada' en la calidad de las tropas, mucho mejor preparadas que las ruso-lituanas, aunque Vytautas Dydisis, antigüo soberano de Lituania frenó su intempestuosa embestida en Grünwald, 1410.

Pero no nos tenemos que olvidar que otro elemento importante se ponía en juego en esta guerra: la salida al mar que la rica provincia de Ingermanland podía proporcionar. Y Narva, ciudad capital, estaba en manos de los daneses.
Moscú tendría, por tanto, que hacer las paces con separado con los Teutones y los escandinavos, antes de tomar Novgorod.
Kholmski recibió órdenes muy precisas y exigentes. Los ejércitos rusos deberían superar siempre en número al enemigo y evitar las situaciones en inferioridad de condiciones. Cada batalla sería determinante para las negociaciones diplomáticas.

Por el tratado de Cracovia, Polonia y sus aliados alemanes, habían puesto fin a la guerra. Kazimieras consideró seriamente la oportunidad de volver a iniciarla, pero decidió que la expansión de Moscú en nada lo beneficiaba, y tanto él como los germanos, se negaron a seguir guerreando en una lucha semi-fraticida.

Moscú estaba, pues sóla. Por otro lado, pudo el monarca Polaco ingresar en la alianza con Lituania y Suecia, estrechando los lazos que un siglo más tarde culminarían en la unión de los dos estados eslavos.

Tardó dos meses, Febero de 1479, en hacer su aparición el ejército enemigo, compuesto por un fuerte número: 34 mil soldados en Tver.
A finales de Marzo eran 19 mil. Kholmski cayó sobre ellos con 35 mil rusos y tártaros. Los teutones fueron puestos en plena derrota, salvándose sólo unos pocos cientos de ellos. Moscú sólo perdió 4 mil.

El inició de la guerra auspició lo que sería todo su ulterior desarrollo: una devastante victoria moscovita, en todos los terrenos, climas y condiciones.

El ejército de Moscú permaneció, entonces, fraccionado en dos batallones: uno sitiaría Novgorod, mientras que el resto, permanecería en Tver, como sentinela, aguardando al invasor.

Otra batalla se produjo en dicha provincia: de 15 mil germanos, sólo 9 mil volvieron vivos a Pskov a contar lo sucedido.

No fue todo fácil para Iván. Las guerras traen inevitablemente consecuencias y obstáculos intrincados. Novgorod resistía firme en sus cimientos tras cinco meses de asedio. Kholmski se volvió rápidamente a Moscú, a esperar la llegada de la primavera, dejando 10 mil soldados en el asedio, para evitar que los ínfimos logros no fueran raudamente eliminados.

Antes que terminase el año, los campesinos de Tula, decidieron que ya habían tenido suficiente. ¡¿Y quién puede decir que estuviesen equivocados?!. La provincia había pasado de manos pacíficas, aunque católicas, a una potencia agresiva, centralista y fuertemente autoritaria. Era evidente que el cambio no los favorecía en absoluto.
Pero los tiempos de la revolución no estaban todavía prestos, y fueron apaciguados con más calor humano: 15 mil infantes.

El último día de Enero del año siguiente, 1480, los prusianos volvieron a aparecer en Tver. Por tercera vez consecutiva fueron rechazados y, atacados por la madre naturaleza, se retiraron a esperar la revancha.

A partir de la anterior derrota, Martin Truchsess comenzó a ofrecer exorbitantes sumas de dinero a Iván con la intención de comprarlo. Pero no conocía a éste tenaz soberano. Iván sólo aceptaría la paz cuando el vecino estuviese completamente humillado y débil.



Iván III, a partir de entonces, 'El Grande'.

El 20 de Noviembre cayó Novgorod. La primera fase de la campaña había finalizado. Y todas las tropas volvieron a Moscú para reagruparse. Allí 15 mil jóvenes se sumaron a la guerra, equilibrando las pérdidas, y esperando el inicio de un nuevo ciclo de crecimiento natural, que coincidiría, empero, con el de la destrucción y el caos.

En 1481 Ahmad II se convirtió en el nuevo Khan de la Horda de Oro, como ya hemos dicho, sólo una imagen de lo que había sido en otras épocas.

La guerra no sólo causó revueltas campesinas y malestar generalizado, sino que monopolizó el ojo alerta de Iván, que debió descuidar su administración para dirigir con febril agitación la próxima campaña. Como resultado, las inversiones en infraestructura y comercio sufrieron, y la estabilidad del reino se vio afectada.

Con el enemigo ya debilitado por las grandes victorias, el ejército reiteró su previa escisión. Pero esta vez, ambos frentes invadirían el territorio enemigo, y una guarnición aguardaría en Moscú, en caso que hubiese complicaciones con los asedios.
Kholmski decidió tomar el camino del oeste, que más problemas traería por su fortificación.
El resto del ejército marchó hacia Narva, en Ingermanland, propiedad de Dinamarca.

El primer destacamento cruzó el límite que separaba a Moscú de la orden Teutónica, venció al ejército, y comenzó el sitio sin problemas mayores.

En el norte las cosas no fueron tan fáciles. Los escandinavos tenían un fuerte regimiento de 12 mil hombres, y los pantanos de la zona facilitaron la tarea a los defensores en la batalla de Narva.

Iván se encargó en enviar suplentes. Ésta vez se aseguró que la derrota no empañara las potenciales negociaciones, y una fuerza de 25 mil infantes, literalmente, pulverizó a todos los rivales. Los pocos sobrevivientes se ahogaron en el lago, acosados, cual romanos, por los ejércitos de Aníbal en Bolsena. La historia no había enseñado, vemos, nada a sus hijos.

Iván dejó en la provincia sólo la cantidad necesaria de soldados para proseguir el asedio. El resto volvió a Moscú para evitar el inútil hacinamiento.

La última gran batalla de la guerra se produjo en Pskov. Sólo un milagro podría haber salvado a los prusianos de un desastre total. Y no hubo tal milagro, porque el 27 de Septiembre de 1481 17 mil perdieron toda esperanza en la batalla de Kholmski, más tarde titulada así, en honor del genial estratega que ganó para siempre la gloria de Moscú y Rusia.

Después de dicha batalla, sólo quedaron los ecos, retornando de las frías y yermas tierras, como un grito apagado de los hombres que alguna vez los pronunciaron.

En Abril del año siguiente cayó Pskov, y Kholmski se dirigió hasta Narva para acelerar la caída de tal ciudad.
Sólo en Enero de 1483, caería la ciudad, dando por finalizada la segunda fase de la gloriosa campaña de Iván. Los ejércitos volvieron hacia Tver, para reagruparse una vez más, y estocar la final espada en el lomo de la ya vencida coalición.

Mientras tanto, Andreas volvió a declarar la guerra al Imperio Otomano, que esta vez contó con un aliado: el Khanato de Crimea.

En Septiembre, los mil jinetes se aprestaron a completar la victoria de Moscú. La largar travesía los llevaría desde la capital hacia Kola, por un lado, y luego tomarían hacia el oeste. Vardo en Finnmark, indefensa, fue saqueada, al igual que Vaagan en Narvik al mes siguiente.

Tras la rápida expedición, se volvieron a Moscú. Allí, embajadores de tres estados se reunieron a rendir homenaje a las tropas de Iván.

Antes que terminase el año, una nueva guerra le fue comunicada al sultán anatolio: se enfrentaría contra lituanos, polacos y suecos. La causa: las tierras de Crimea.

Pero volvamos a lo realmente interesante, sigamos honrando a la madre Rusia con las perennes hojas que sus hijos supieron escribir: dijimos que en un día embajadores varios de tres estados distintos se reunieron a rendir homenaje a Moscú. Ese día fue el 28 de Febrero de 1484: en el tratado de Moscú, Hans, soberano de Dinamarca y Noruega se comprometió a entregar Narva y sus alrededores a Iván III de Moscú. A cambio, Iván le concedería la paz.
A continuación, la Orden Teutónica firmó otro acuerdo. El tratado estipuló la cesión de Pskov, y el compromiso a no hacer la guerra por cinco años.
Por último, Prusia, poco menos que un hijo precoz de los anteriores, anuló toda pretensión sobre Novgorod.

La victoria de Moscú era completa.



Los territorios en disputa en la Gran Guerra.

Aquí debería finalizar nuestro sexto libro. Mas no lo hará.
Antes debemos mencionar algunos detalles importantes que se sucedieron inmediatamente a la finalización de éste glorioso período.

El primero fue una rebelión de herejes en Kola, que fue sofocada con algún esfuerzo por Moscú.

El segundo fue, más importante, el predominio de la política danesa dentro de la Orden Teutónica, representada por un pacto de vasallaje. Los teutones fueron, probablemente quienes más habían sufrido la guerra, no sólo teniendo que tolerar contínuas y humillantes derrotas, sino proveyendo a los ejércitos prusianos de víveres para sus fracasadas expediciones.
El debilitamiento de la casa real se manifestó, pues en este pacto.

Pero el hecho que realmente ha producido ésta especie de apéndice fue la reforma que Iván comenzó a implementar una vez reducidos todos los territorios de la antigüa Novgorod.
Ésta reforma se llamó Pomjestija. Iván exilió a los líderes de Novgorod, y confiscó muchas de sus tierras. Éstas fueron otorgadas a grupos de nobles moscovitas que por su apoyo y constancia en la guerra, las obtuvieron a cambio, conformando un estamento fiel y poderoso. Como consecuencia, Iván amplió notablemente su poder real, centralizándolo, a la vez que mejoraba la calidad de sus tropas con la caballería que los aristócratas podían proporcionar.



La reforma tendría amplias y profundas consecuencias en el futuro de Rusia, estableciendo un latifundismo intenso que sólo terminaría con la Revolución de 1917, después de más de cuatro siglos de desigualdades. Pero también, eclipsando a Novgorod como centro comercial y cultural ruso, y asegurando a Moscú como definitiva capital de dichas poblaciones y centro de actividades.
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Liber VII


Tras la conquista de Novgorod, y los esfuerzos por adquirir una salida al báltico, Iván volvió su atención hacia el sur.
Como hemos ya mencionado en los libros anteriores Moscú fue, a partir de entonces, una maquinaria belicosa, y la campaña contra la Horda de Oro señaló un nuevo éxito en la serie de objetivos pretendidos por el Gran Duque.

La aristocracia servil que Iván favoreció tras sus anteriores guerras, fue su principal sostén en la guerra contra Sayyid Ahmad II.
Los miembros de ésta alta nobleza, conocidos como boyardos, participaron activamente en las batallas sostenidas en Ufa y Donetsk, y su caballería marcó la diferencia entre la victoria y la derrota
.



La reunión de los boyardos.

El motivo de una nueva invasión fue los visibles éxitos del Gran Khan para reincorporar sus antigüas posesiones, temporalmente en manos de nuevos reyezuelos que habían conseguido una vana victoria sobre sus anteriores amos.

Crimea fue la primera en ceder dos provincias y pagar altas sumas de dinero. Moscú no esperó otras situaciones similares, e inmediatamente declaró la guerra en Noviembre de 1486, apoyándose en sus 56 mil soldados.

A pesar que no tuviese reales causas para efectuar la guerra, Iván decidió comenzarla expeditamente, fraccionando su imponente ejército en dos frentes bien distintos: el primero atacaría la frontera norte, cruzando una parte el Volga con Kholmski al mando, y la otra aguardando en Vladimir. El resto del ejército marcharía hacia Bogutjar a esperar la finalización del invierno y cualquier posible invasión mongola.

Un suceso inesperado llenó las arcas de Moscú ese año. Las voluminosas cosechas apuraron la recuperación monetaria del ducado, produciendo un año excepcional.

La guerra de hecho comenzó sólo en Mayo de 1487. Kholmski arrivó a Kazán y comenzó el asedio de la ciudad con una veintena de miles de soldados.

La primera y más importante batalla fue librada por manos menos expertas. Pero ésto no impidió que los sucesos fueran igualmente exitosos. La famosa batalla de Kharkov, en Donetsk anticiparía, como en Tver, el resultado de la guerra. La Horda de Oro sitió la ciudad en Abril con 13 mil hombres. ¡Gengis Khan lloraría al observar tan pobre destacamento de sus hijos para sitiar una ciudad rusa!. Los rusos cruzaron el Volga en pequeñas barcazas, y se formaron a un kilómetro del asedio. Fue, sin duda alguna, un encuentro desequilibrado, ya que éstos contaban con 24 mil soldados, entre los que se encontraban 9 mil jinetes.

El 5 de Julio se encontraron ambos ejércitos
.



Las hordas mongolas en plena carga.

La inmensa superioridad numérica rusa fue determinante. Sólo 3 mil mongoles volvieron a a sus tierras, cifra aproximadamente parecida a las pérdidas moscovitas.

Unos días más tarde los bizantinos firmaron una nueva paz blanca con los otomanos.

Kholmski se volvió hacia Vladimir una vez llegado el invierno. Un pequeño destacamento de 5 mil soldados quedó en la circunvalación de Kazán, esperando otros climas, para así iniciar nuevamente el asedio.

Una nueva regulación del comercio interno prosperó en Narva, que día a día, se convertía en un importante punto del Ducado. No sólo proporcionaba una salida efectiva hacia el mar la provincia de Ingermanland, sino que permitía a toda Moscú ampliar sus intercambios con otras naciones europeas, acercando, de esta manera, a las dos regiones.

Otro de los objetivos de Iván al invadir la Horda de Oro fue elevar el descontento de sus súbditos rusos. La guerra era excepcionalmente útil ya que, obligados a prestar servicios en el ejército de una nación extranjera, llevaban el espíritu de sedición y la baja moral a sus filas. El riesgo de rebeliones aumentaba de esta manera. Y no tardó en aparecer la primera, en la fronteriza región de Lugansk.

Fue una inesperada bendición para los hombres de Moscú, ya que los rebeldes vencieron a 30 mil turco-mongoles de lejanas naciones, en dicha provincia. Éstas buenas nuevas acompañaron a otras: Kazán comenzó a ceder lentamente, y sus habitantes se vieron imposibilitados para defenderse del invasor, sin tropas que los socorriesen.

El nuevo año comenzó con la finalización de hostilidades entre la vapuleada Crimea, y Polonia; paz individual y peligrosa para el Khanato, que debió ceder Kaffa en la península, anterior posesión genovesa, y pagar 100 ducados para concluir la guerra.

Iván movilizó más tropas en territorio mongol: 9 mil hombres cruzaron el Volga nuevamente, ésta vez más al sur, e iniciaron el sitio de la provincia de Ufa.
También envió 10 mil soldados a Lugansk, donde hicieron lo propio luego de vencer a los rebeldes que intentaban tomar la ciudad.

El 18 de Marzo, tras un año y pocos meses, cedió Kazán, y cayó bajo poder de Moscú. Los rápidos progresos en dicho asedio se explican por los números que Iván pudo disponer: fueron 20 mil soldados
.



Mapa de el antigüo emplazamiento tártaro de Kazán.

Con la caída de dicha provincia se iniciaron las negociaciones por la paz. Sayyid Ahmad II estaba muchísimo más preocupado por evacuar los rebeldes de su capital, los cuales imitaron a los de Lugansk, que habían iniciado movimientos independentistas.

El destacamento comandado por Kholmski se dirigió de vuelta hacia Tambov, desde donde se reagruparía para acelerar la caída de Ufa.

Iván rechazó más tarde ese año la compra de tierras en posesión de la Iglesia recientemente abandonadas por la peste en Nizhny. La oferta era, empero, tentadora, mas como administrador inteligente, se dió cuenta que en nada le convenía un noble corrupto, que en el largo plazo, terminaría minando sus propios ingresos en la región.

El invierno hizo su aparición con fuertes nevadas en Diciembre, por lo cual los dos asedios fueron abandonados por la mayor parte de las tropas, que volvieron a Tambov y Donetsk respectivamente.

Unos cuatro meses después se libraría en ésta última locación la última batalla de la guerra: fueron, ésta vez, 20 mil rusos contra 14 mil mongoles. La mayor cantidad de bajas estuvo del lado de los defensores, los eslavos, pero la superioridad numérica volvió a influir en el resultado. Los cuerpos de reserva entraron en un momento crítico y salvaron al resto del ejército, a punto de volverse sobre sus pasos y huir.

Ésta expedición mongola se volvió por el norte, desde donde ingresó y, unos meses más tarde, logró extirpar los rebeldes de su capital.

En Julio de 1489 cayeron Lugansk Y Ufa, y ocho meses más tarde se firmaría la paz. Los mongoles cedieron Ufa y Kazán a cambio de la paz.

1489 también presenció la subida al poder de un nuevo soberano en el bloque báltico: Johann, y otra crisis política.

En 1490 con las tropas camino a Moscú, Iván se dedicó a la administración pública y a la diplomacia
.



Uno de los populares íconos rusos, ésta vez representando al profeta Elías.

En primer lugar, la adquisicón de Kazán puso en manos de Iván, territorios formados por una vastísima mayoría musulmana y tártaro-mongola. Lo que significó posibles revueltas y malestar por la previa situación jurídica de tales grupos en el Ducado. Iván demostró que no fue sólo un conquistador, sino un prudente jurista, al promover la reforma en el código de tolerancia. Las fricciones serían obvias, pero el Duque las suavizó, ampliando los derechos de los mahometanos.

Quedaba también pendiente la cuestión de la tecnología naval, ya que, luego de la adquisición de Ingermanland, Moscú podía dedicarse a la formación de una pequeña escuadra báltica que vigilase sus crecientes intereses en la región.

El tópico estabilidad fue de primera importancia. Ésta se hallaba sentida por la ausencia de casus belli en la previa declaración. La crisis política intensificó negativamente este importantísimo y vital indicador. Se apuntaron varias actividades con nobles y mercaderes para frenar el descontento general. A los primeros les fueron concedidas nuevas tierras en Ufa, recientemente obtenidas tras una importante tala en la región. A los mercaderes les fue encomendada la ampliación de sus actividades en Moscú y la lejana Venecia. Por último, se organizaron algunas festividades en variadas regiones, con el botín de la guerra, para apaciguar los efectos de ésta. Iván también dejó importantes construcciones en Moscú, y varias iglesias. Su hijo Vasily, el tercero, se encargó de construirlas todo a la largo de Rusia, imitando a su padre, más tarde.

Mientras tanto éste nuevo año también había producido frutos en el campo de la táctica y la estrategia. Shenja, un prometedor soldado ascendido por su valor e inteligencia, se puso al frente de una pequeña guarnición. Ésta noticia fue acompañada por una importante reforma del ejército al año siguiente, que también vería la definitiva anexión de Crimea por parte de Lituania

Con éste libro, el séptimo, se cierra la primera parte de nuestra Historia. 1492 es el año que la mayoría de los historiadores fechan como del cierre de una época, la medieval, y el inicio del Renacimiento cultural. Aunque a Moscú y toda Rusia le llevó unos cuantos años más entrar en dicha fase, la practicidad nos impone la presente estructura cronológica para hacer más simple la narración.
.



Pequeña estatua que representa a Hans, Rey de Dinamarca y Noruega.
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Old 06-08-2004, 23:24   #13
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Liber VIII



Los santos del Kremlin, en Moscú.

Con éste, el octavo libro, cerraremos el ciclo que cubre la vida y la muerte de Iván III el Grande. A partir de 1492 comienzan los años de honores y seria educación de Vasily, hijo de Iván y heredero al trono.

El pequeño nació en 1479, fruto del matrimonio del Gran Duque con Sofía Paleologa, descendiente de la dinastía bizantina, y prontamente ganó el favor tras la muerte prematura de su hermano Iván.

Fue nombrado Príncipe de Novgorod y luego de Pskov, y habituado tempranamente en la guerra, actividad en la que emularía a su padre.

1492 trajo dos importantes eventos: el primero fue la guerra que más tarde terminaría con la existencia de Constantinopla como Estado.
La ciudad del Bósforo atacó a los húngaros, venecianos, rodenses, y otros aliados italiotas, y pereció en el intento. La iglesia de Constantino finalizaba su glorioso reinado tras once siglos de dominio.

El segundo evento fue la muerte de Kazimieras, rey de Polonia y Gran Duque de Lituania. El potente monarca expiró en Junio, y dos hermanos se dividieron sus posesiones, volviendo a escindir jurídicamente los territorios: Jan o Juan I era ahora Rey de Polonia, mientras que Aleksandras I lo era en Lituania. Juraron, empero, mantener la alianza para detener enemigos comunes, y cumplieron, porque cuando murió Jan y Aleksandras heredó Polonia, los dos estados se hallaban en firmes manos.

En septiembre, Iván se dedicó a regular los impuestos de las dos ciudades más prósperas de sus dominios, luego de Moscú, claro está: Novgorod y Vladimir. Ambas contarían, a partir de entonces, con un oficial que se encargase de recaudar los ingresos del Estado.

El Duque comenzó a preparar entonces una nueva expedición contra los lituanos. Pero antes que pusiese en marcha sus ejércitos, estalló una rebelión en la recientemente adquirida Ufa, del lado allá del Volga. Sólo en Abril pudo ser suprimida, y Moscú volvió a utilizar una de las tácticas más comunes y eficaces: la deportación de ciudadanos.
Ya habia sido utilizado muchísimo antes por los antigüos romanos, y por los Duques mismos con las ciudades de Pskov y Novgorod. Ésta vez 10 mil ciudadanos debieron trasladarse a Moscú, mientras que otros tantos emigraron a Ufa, poblándola con su lealtad.



Aleksandras I de Lituania, y luego de Polonia.

Sin más novedades pasó el año.

Los cortos días rusos se hicieron insoportables para el enérgico Duque, pero también otro año pasó sin más novedades que las contínuas y rutinarias tareas de soberano.

En sus largos tiempos de ocio, Iván maduró un nuevo pensamiento: a Moscú le hacía falta, antes que nada, una expansión comercial pronta, ya que se encontraba muy atrasada en comparación a sus vecinos bálticos, y sólo el comercio podría suplir dicha deficiencia.
Les comunicó el 17 de Agosto a los mercaderes que a partir de la fecha limitaría las restricciones para que pudiesen comerciar con Venecia y Mecklemburgo. Los incitaba, más bien, a ampliar sus intercambios y a engrandecer el volumen del comercio ruso.

Ya en 1495, nuevos líderes fueron promovidos en Moscú. Iván Lyapun, Repnin y Chelyadnin, boyardos de renombre, fueron ascendidos, y se repartieron los regimientos. Veremos más adelante cuan bien supieron servir al Estado en la guerra contra la poderosa alianza Lituano-Polaco-Sueca.

Antes, sin embargo, se compilaron las leyes que indicaban como los príncipes de todo el ducado debían administrar justicia. Ésta pieza de legislación, conocida como las leyes Subednik, fue un gesto hacia la favorecida nobleza de la tierra por su apoyo constante.
Se favoreció la inversión y modernización de las infraestructuras, la creación de más Iglesias y la legalización de una academia de arte oficial.

(Éste movimiento de favorecimiento a los nobles no debe ser, de todas maneras, visto como un hecho azaroso. Unos meses más tarde, Jan firmó el Estatuto de Piotrkow, lmitando los derechos de los trabajadores polacos, que perdieron definitivamente todo su poder en detrimento de los beneficios de los nobles. Era, pues, un movimiento general que afectaba el Este de Europa en éstos momentos de última debilidad de los monarcas.)

Con todas éstas medidas el Gran Duque pretendía asegurar el bienestar y la estabilidad por la futura guerra que se avecinaba, otorgando beneficios por un lado, y quitándolos por otro.



La Iglesia de la Asunción.

Sobre esta Iglesia se escribió:

"La más grande, vieja e importante catedral en el Kremlin de Moscú es la Catedral de la Asunción. Luego de estudiar las tradiciones arquitectónicas de Novgorod, Vladimir y Pskov, un italiano llamado Aristóteles Fioravanti (comisionado por Iván III) diseñó y construyó la catedral entre 1474 y 1478. Luego de su construcción, se convirtió en la principal iglesia del Estado Ruso y como resultado, el sitio de coronaciones, celebraciones por las victorias militares, casamientos y funerales de los monarcas rusos. De particular interés son los frescos e íconos exhibidos en ella."

Iván dividió nuevamente sus fuerzas en dos campos: el más fuerte acompañaría a Kholmski y Chelyadnin hacia el sur, en Bogutjar.
El frente menos numeroso, compuesto en su gran mayoría por infantería, marcharía hacia Tver bajo el mando de Shenja y Repnin.

El plan era bastante simple, esperar la llegada de la primavera y asaltar Lituania por tres frentes distintos.
Un suceso inesperado aceleró la declaración de la guerra: el 11 de Abril, los daneses decidieron recuperar por la fuerza, lo que la diplomacia no les había permitido tener: Suecia y Finlandia.
Los suecos estaban, sin embargo, confiados, y la alianza que habían formado era realmente formidable.
La guerra comenzó entonces con los daneses, prusianos y teutones defendiéndose de 100 mil soldados enemigos. Los lituanos movilizaron más de 60 mil infantes hacia Prusia, y otro tanto hicieron los polacos. La ciudad demostraría ser más fuerte de lo que se pensaba, pues cuando finalizó el enfrentamiento, seguía invulnerable.

El día 21, sólo diez rotaciones terrestres más tarde, Iván anunció a Aleksandras la guerra. Todos los aliados de Lituania se volvieron a sumar a una nueva guerra.



El ejército del norte.


El ejército del sur.

Los débiles aliados italianos de la Gran Coalición, Génova, sometieron a Moscú a un inútil embargo. Los rusos no tenían, en ese momento, mercaderes en el tirreno puerto y no sufrieron, por ende, ningún percance comercial.

Poco tiempo después de iniciado el asedio de Kursk, un anciano Kholmski falleció. Sus restos fueron llevados hacia Moscú, donde recibió unos días más tarde, sacra sepultura.

Los tres asedios se sucedieron con singular celeridad, porque en Agosto de ese mismo año, Velikije Luki, en Welikia, Kursk y Belgorod estaban fuertemente dañadas en sus defensas.
Los ejércitos lituanos no parecían preocupados ante ésto, y continuaban con el interminable sitio de Königsberg.

Ahora bien, los suecos necesitaban una conexión terrestre con los Teutones, y la delcaración de guerra de Moscú no pudo ser más útil para dicho propósito. Sus 30 mil soldados, tras cruzar Pskov, atacaron a la guarnición que asediaba Welikia y la deshicieron; pero demostraron que su principal objetivo no eran las provincias rusas, sino la Livonia. Hacia allí se dirigieron.
¡¿Quién los reconocería cuatro meses más tarde estáticos en el asedio de Riga, con 18 mil bajas?!.

Antes de que terminase el año, surgieron revueltas heréticas en Kazán. Dos movimientos simultáneos comprometieron el avance de Moscú en Lituania. Los líderes, actuaron con prontitud, y tras el invierno, los sometieron nuevamente.

En el primer mes del nuevo año, 1496, cayeron las ciudades rusas de Lituania, y las negociaciones por la paz se iniciaron.
El ejército marchó a concentrarse en Pskov para evitar una nueva incursión sueca en la zona. Ésta no se concretó, empero, ya que el 7 de Marzo, se firmó la paz en Smolensk. Los lituanos pagaron un tributo de 175 ducados.

El objetivo desde un primer momento no había sido incorporar nuevos territorios, sino debilitar a Lituania y exponerla, al igual que la Horda de Oro, a la lenta consumición interna que producen las guerras civiles.

Los nuevos ingresos fueron utilizados en fortificaciones en Novo Kholmogory de Arkhangelsk, y en Kola.

En el año siguiente se formalizaría la paz en los tres enfrentamientos relevantes para Moscú: la primera fue firmada por Astrakhan y la Horda de Oro. Los primeros cederían una provincia a Ak Koyunlu y se convertirían en vasallos.

La segunda paz fue recibida con lamentos y tristes letanías en las Iglesias de Moscú: Bizancio pagó 200 ducados a Hungría, y tras breve negociación fue anexada por un estado italiano.
Santa Sofía caía en manos católicas y toda la Ortodoxia cristiana se estremecía en sus cimientos.

La tercera, en fin, fue concretada por Hans en Kalmar, donde se comprometió a ceder Narvik a Suecia e indemnizarla con 15 ducados.

Ésta finalización de hostilidades fue coronada simbólicamente con el matrimonio entre las casas de Lituania y Prusia.

Los últimos años de Iván fueron los más pacíficos de todo su gobierno: sólo sucesos irrelevantes en comparación a los hechos de su pasado se sucedieron.
Podemos mencionar algunos: la ampliación de las fortalezas de Nizhny Novgorod y Moscú, un aumento en la inversión en nuevas tecnologías, roces diplomáticos con Suecia y nuevas revueltas campesinas rápidamente finalizadas.

A partir de entonces, el gobernante de hecho fue Vasily III, aunque fue nombrado co-regente. Los primeros años del nuevo siglo vieron la creación de la primera armada de Rusia, compuesta por un modesto número: fueron cinco galeras estacionadas en el puerto de la provincia de Ingermanland, con salida al frío mar báltico.

Asimismo se aceptaron demandas campesinas, para evitar más descontento por las nuevas legislaciones, suceso que causó profunda inestabilidad y descontento entre los nobles, pero que permitió a Vasily aumentar su poder, centralizando la gestión administrativa del ducado en su persona.

Éstos positivos hechos no fueron acompañados siempre por acciones virtuosas, situación que demostraba una capacidad y talento disminuídos en el presente gobernante. Lo decimos por la aparición y posterior desinterés por combatir la corrupción.

En cuanto a lo que concierne a la periferia podemos mencionar el fallecimiento de Jan I de Polonia y su reemplazo por su hermano Aleksandras que volvió a unificar los dos territorios, la defección de los rebeldes de Kerch a la recuperada Horda de Oro, la cancelación del vasallaje de Astrakhán y su definitivo aniquilamiento como estado independiente, la institucionalización del poder nobiliario en la Constitución polaca de Radom, y el consecuente debilitamiento monárquico, etc.

Como ya hemos mencionado, cuestiones accesorias para nuestra historia.

Iván falleció el 27 de Octubre en Moscú tras gobernar por 43 años a las poblaciones rusas que Moscú había sometido a su égida.



El interior de una Iglesia de Moscú.

El 29, Vasily, el tercero, fue investido con el título de Gran Duque (sería el último en tenerlo) en una solemne ceremonia en la Catedral que su padre había hecho construir.

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Liber IX


El inicio del mandato de Vasily estuvo signado por dos acontecimientos importantes, los cuales más tarde se entrelazarían irremediablemente, como los opuestos del yin y el yan.

El primero de ellos fue una nueva disputa territorial con el Gran Khan Sayyid Ahmad II, vigorizados sus dominios pese a su manifiesta incapacidad para gobernar; y ésta expansión no pudo ser tolerada por Moscú, que veía así amenazada su existencia.

El segundo acontecimiento sería el ingreso de un renombrado noble lituano al ejército.
Mihail Glinski, un boyardo de la antigüa estirpe fue nombrado general supremo de todas las tropas de Gran Ducado, en directa dependencia de Vasily.

Este irremediable engrandecimiento de las figuras aristocráticas que había comenzado durante los postreros años del gobierno de su padre, Iván, llevaría a Moscú a dos décadas más de guerras civiles y luchas fraticidas.

Sin embargo, los Estados Rusos demostrarían, una vez más, su poder interior, su tenacidad y su resistencia, librando contínuamente batallas contra sus enemigos, aún con el problema que la funesta Keres interna traería aparejada.
Son, en efecto, luchas que siempre serán perjudiciales, no importa el resultado, las civiles.




La primera de dichas revueltas se inició no hacía apenas un año de gobierno, en la tártara provincia de Kazan. Glinsky fue enviado con cuantiosos soldados y, tras cruzar el Volga por el sur y llegar hasta Ufa arremetió, finalizado el invierno, las diezmadas huestes rebeldes.

Vasily fue famoso por la brutalidad con la que trató a sus enemigos.
Ahora bien, en aquel entonces los mercaderes italianos que comerciaban las pieles rusas habíanse congregado en torno al monarca, obsequiándole un costoso volúmen forrado en dicho producto. El título era muy popular y revoltoso en Europa Occidental. Más tarde se lo conocería como el Príncipe, de Nicolás Maquiavelo.

En la relativamente refinada Italia renacentista fue considerado, hipócritamente, una clara ofensa a la moralidad cristiana pero, en las inclementes estepas rusas, fue recibido como Sofía misma, Sabiduría.

El mísero noble tártaro que promovió la revuelta en Kazán murió misteriosamente un mes después. La estabilidad del reino sufrió ya que, a pesar que nadie lo comentaba, todos sabían quien había ordenado dicha barbarie.

En Agosto murió Aleksandras de Polonia y Lituania. Ambos reinos fueron heredados por Zygimantas o Segismundo. Bajo su reinado, sin embargo, ambos reinos volverían a escindir alianzas nuevamente.

Al año siguiente, 1507, la Horda de Oro entró una vez más en guerra. Vasily no necesitaba otra excusa, y movilizó rápidamente sus numerosas tropas hacia la frontera.
Mihail Glinski y Chelyadnin marcharon juntos con la mayor parte del ejército a la provincia de Bogutjar, en el sur.

Los otros generales, Shenja y Repnin guiaron los menos hacia el norte, Ufa, frontera que traía menos problemas de invasiones.

Los preparativos fueron acompañados con entusiasmo por los jóvenes boyardos de Vologda, que prestaron servicio con 5 mil de sus hombres, y marcharon hacia la última locación mencionada.

Sólo un mes después, los altivos embajadores llegaron a la rusa Tsaritsyn y comunicaron a Sayyid la guerra, a la cual se sumaron sus aliados turcos, los cuales prestarían ninguna ayuda, más ocupados con la reconquista católica.

Mientras que así se iniciaba una guerra, otra concluía individualmente entre Prusia y Polonia.
El tratado de Danzig; el humillante tratado de Danzig, ya que Polonia cedió tres provincias a la potencia germana.
Sólo unos días más tarde, los daneses hicieron lo propio indemnizando a los suecos con 36 ducados.

Pero volvamos a llevar nuestras miradas hacia el Sureste en donde una guerra más importante para Moscú se había iniciado.

Glinski esperó que los mongoles tuvieran algo de su habitual coraje para invadir; mas éste no llegó y, viéndoles amilanados por los 60 mil hombres en su frontera, traspasó los dominios rusos e inició el asedio de Lugansk.
La ciudad se rindió prontamente, seis meses más tarde, y los impotentes mongoles acordaron rendir tributo a las armas rusas: 100 ducados.

Asuntos más urgentes provenían del norte. Vasily se encontró en un mismo mes, con rebeldes en Kazán, con los que tuvo que lidiar rápidamente para evitar que se esparciese el movimiento, y con una pelea entre dos facciones nobles. El oro apacigüó los ánimos y el Ducado volvió a respirar tranquilo.

Iniciado 1509, se dedicó a la faena pacífica y diplomática: amplió el comercio de Moscú en Danzig y Germania, reguló los intercambios en Narva y fortaleció la próspera ciudad.
Pero la reforma más importante fue la reforma del ejército tanto en tecnología como en números.
Vasily amplió el número de soldados hasta 70 mil, de los cuales 25 mil lo componían caballeros.
Asimismo escogió nuevas locaciones para los mismos y los dividió en tres destacamentos: uno central en Moscú, fuerte, compuesto de 30 mil hombres y bajo su directo control, y otros dos, uno en la provincia costera de Narva, y bajo las órdenes de Shenja, otro en Saratov, provincia que limitaba con otras cinco, bajo el mando de Mihail Glinski, de 20 mil cada uno.

El batallón más numeroso de la capital se componía de 20 mil infantes y 10 mil jinetes, y debía estar preparado para combatir tanto en terrenos pantanosos, boscosos o montañosos, como en plena llanura.

El que se encontraba en Narva se hallaba concentrado en la infantería, con 15 mil, y se enfrentaría a terrenos exclusivamente incómodos para las cargas de caballería.



El destacamento de Saratov se equilibraba en su composición, ya que debería ser utilizado en terrenos llanos casi sin excepción.




Finalizada nuestra explicación sobre la nueva composición del ejército, podemos volver nuestra atención sobre los acontecimientos que inmediatamente se sucedieron a la mencionada transformación.

La última de las paces individuales en la guerra del Oeste, fue firmada en Kalmar: los prusianos pagaron 103 ducados a los suecos, mas no lo lamentaron, ya que los nuevos territorios les permitirían obtener cuantiosos recursos.

En 1510 comenzó uno de los tantos movimientos de campesinos que se sucederían durante todo el mandato de Vasily: ésta vez en Vologda, pero que afectaría a todo el Estado. Vasily personalmente se encargó de la labor se suprimir la rebelión dos meses después.

En Diciembre, Albretch se convirtió en el último soberano que la Órden Teutónica y Prusia compartirían, estableciéndose de esta manera, la definitiva escisión efectuada décadas atrás cuando los prusianos cancelaron el pacto de vasallaje para/con sus vecinos y conversores al cristianismo.

En el nuevo año también Constantinopla abría las puertas al nuevo destino, tras la definitiva incorporación de sus amos de Italia por una nueva y poderosa potencia peninsular.

La Divina Sabiduría caería en manos heréticas, y sus misterios serían revividos décadas más tarde en el corazón de la madre Rusia. Pero no estamos adelantando.




Asimismo, una nueva revuelta estalló cerca de Moscú, ésta vez fomentada por Simeón, hermano de Vasily, rápidamente ajusticiado. Fue dejado, como el antigüo soberano de Ryazán, encadenado en un calabozo para morir de inanición.

Escribió un autor sobre el reinado de dicho gobernante:
"Los años de Vasily III estuvieron marcados por las dificultades asociadas con la guerra civil o en varios enfrentamientos con hermanos y tíos conspiradores que urdieron planes con potencias extranjeras para eliminarlo. De todas maneras, enfrentó extensivas guerras en el extranjero, incluso en tres frentes distintos."

El autor acierta, pero no ve la inmediata relación entre los dos hechos: necesariamente tuvo Vasily que recurrir a la guerra con el extranjero, ya que no tenía otra forma de distraer a los molestos parientes que creían tener más derecho que él al trono. Ésta atmósfera enrarecida en la corte, sería causa prima en la formación brutal y sanguinaria del hijo de Vasily, Iván.

Y así podemos entender porque Moscú se consumió en la guerra contra lituanos, polacos y suecos, enemigos nuevamente coaligados en contra suya.

No estaba el Estado recuperado de la anterior revuelta de campesinos, cuando el 20 de Septiembre de 1512, Vasily anunció la guerra a Zygimantas.
En este enfrentamiento Moscú sufriría algunas derrotas que acabarían debilitando progresivamente al monarca.

El primer episodio se produjo en el sur, Kharkov, provincia de Donetsk: el gran héroe de este conflicto, Konstiantyn Ostrozskiy, sitió con 27 mil hombres la ciudad, tras cruzar el Don. Mihail Glinski, su compatriota, fue enviado hacia allí, tras esperar el invierno.

En el norte, Shenja fue forzado a evacuar Narva, tras conocer la noticia que informó que un número similar de suecos bajaba por Kexholm hacia el sur.

Y polacos y lituanos sitiaban Tula con 7 mil hombres. Era, pues, una guerra con todas las letras, y la coalición no había escatimado en hombres o en valentía, y estaba dispuesta a hacerle conocer a Moscú el hierro.

Mientras tanto, fallecía en Copenhague el longevo Hans, y era suplantado por Christian II, mucho más belicoso que su antecesor.

Una vez pasado el huracán escandinavo por Narva, Shenja se volvió para cerrar el paso al resto de las tropas retrasadas que seguían invadiendo Rusia.

Glinski cruzó el río, entonces, y embistió furiosamente al ejército lituano de Konstiantyn en el sitio de Kharkov. Y fue tal el ataque, que el valeroso capitán enemigo habría perdido vida y batalla de no ser por el tardío auxilio de 8 mil polacos. Los lituanos triunfaron, pero la batalla había sido costosísima: Glinski se retiró, cruzando el Don de vuelta, con 2 mil hombres menos, mientras los lituanos lamentaban 13 mil bajas.

Vasily se contentó mucho con la noticia, monarca temperamental que era y, no teniendo oídos a los boyardos que le aconsejaban prudencia, se decidió a invadir en escala completa Lituania, con sus hombres, reagrupándose en Tula.

Desde allí, separó el frente en dos mitades. Una dirigióse hacia Kursk, bajo el mando de Repnin, mientras que el otro frente hacía lo propio en Smolensk con Chelyadnin.

Prontamente dio ésta última claras señales de agotamiento, mientras que Vasily en Tula derrotaba a 5 mil suecos que habían dedicádose a merodear por toda Lituania sin seguir un objetivo específico, mientras el invierno devoraba a los más débiles.

Tras ésta rápida victoria, el soberano fue forzado a acudir a Kursk, en donde el asedio peligraba por la marcha de 11 mil lituanos que pretendieron socorrerla.

Agosto sería el mes que señalaría el tope moscovita: el completo exterminio de lituanos y suecos en Kharkov, y el triunfo de Vasily sobre los 11 mil soldados enemigos en Kursk (éste último a un altísimo precio en vidas).
El 28 los lituanos comenzaron las negociaciones de paz, ríspidamente rechazadas por el Gran Duque.

A partir de entonces, el enemigo hizo lo que menos se esperaba de él: enardeció su voluntad, magnificó sus acciones y le dio varios triunfos a sus ejércitos.

En Septiembre, los polacos iniciaron el sitio de Tula, ciudad recientemente fortificada por Vasily, comprendiendo en un súbito momento de claridad la estratégica posición que cumpliría en los futuros designios.
Glinski fue enviado de emergencia hacia allí, ya que Vasily se hallaba en Voronezh, tras retirarse de Kursk, y Shenja permanecía en Narva, evitando el flujo de tropas suecas acumuladas en la frontera, que ahora sumaban 11 mil.

De nada sirvió para conmover el espíritu belicoso de la coalición la caída de Smolensk, ya que los rusos fueron derrotados en Kursk y forzados a evacuar la provincia, mientras que Kharkov desprotegida caía ante un fiero asalto polaco.

Vasily, que intentó cruzar una vez más hacia Kursk, fue deshecho, y volvió con pocos cientos de hombres.
Más suerte tuvo Glinski ya que salvó a Moscú de la catástrofe venciendo a duras penas a los polacos y lituanos en Tula.

Tras ésta batalla, ambos lados, exhaustos, convenieron en firmar la paz en Smolensk: los lituanos pagarían 200 ducados.


Las Iglesias de San Pedro y San Pablo, cerca del lugar donde los Estados firmaron la paz de Smolensk.

Vasily no sacó, sin embargo, provechosas lecciones de ésta campaña, y más tarde veremos cuan perjudiciales sus acciones fueron.
La cantidad de pérdidas de Moscú llegaba a los 35 mil hombres, y para suplirlos, se tuvo que recurrir a una gran parte del tesoro de la ciudad que Iván había legado (más de 1000 ducados) y también, aún más importante, a un buen número de reclutas jóvenes, hasta que el ejército pudo recuperar los 70 mil soldados que había poseído antes de la guerra.



Glinski combatiendo a la coalición en Kharkov, Donetsk.

En Marzo de ese año, 1514, el último bastión otomano en Asia Menor era propiedad genovesa.
¡Inverosímil destino para los sucesores de Muhammad, que pretendían expandir sus posesiones más lejos que los bizantinos!.

En Julio, uno de los líderes que había acompañado a Vasily en la anterior campaña, falleció. Chelyadnin, héroe del sitio de Smolensk, no fue la excepción, y fue enterrado cerca del Kremlin, junto a sus hermanos en la victoria de todos los tiempos. Como ya hemos mencionado, no se podía dudar del espíritu guerrero de éste pueblo, que hacía de su expansión una nueva reconquista y de sus generales, ídolos y modelos a seguir.

Ya bien entrado 1515, los suecos, polacos y lituanos volvieron a ingresar en la guerra; esta vez contra la alianza escandinavo-báltica que ya hemos descrito: Prusia, Dinamarca, y la Órden Teutónica.

Tras unos pocos meses, otra revuelta campesina surgió. Los rebeldes de Tambov fueron puestos en plena derrota, como siempre había sucedido, por Glinski.

A partir de la fecha, muy pocas noticias trascendentales acontecieron en Moscú. Vasily meditaba la formalización de las previas conquistas de sus ancestros y se preparaba para anunciarlas al mundo, mientras que los suecos y daneses se equilibraban en derrotas y victorias.

Mencionaremos, empero, un regalo al estado de la facción de la aristocracia que había apoyado a Vasily, así como el fallecimiento del líder del ejército del Norte, Shenja.

En lo concerniente a lo foráneo, Christian II de Dinamarca introdujo, en medio del violento conflicto fraticida, reformas que ampliaron el poder de su Estado en el comercio, y crearon una base burguesa.

Con éste episodio se cierra nuestro noveno libro.



San Pedro y San Pablo.
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Old 09-08-2004, 13:55   #15
Ígneo
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Liber X




En la ciudad capital de todas las poblaciones rusas, importantísimos sucesos se estaban gestando.
La urbe que había subyugado a las demás, estaba a punto de presenciar lo inédito, lo novedoso, lo nunca antes visto: la formación de un verdadero estado ruso que incluyese a todas las poblaciones homónimas, desde el Don hasta el Volga, desde el Mar Blanco, hasta el Caspio.

Por un lado, Moscú, conquista y funde en su identidad a las demás poblaciones. Por otro, éstas le otorgan a sus conquistas un caracter y destino universal, nacionalizando su expansión y convirtiendo sus logros en los de una nueva patria.

El 10 de Enero de 1520, Vasily III proclamó la formación de Rusia, tras dos siglos de conquistas y luchas con sus hermanos; hasta que Iván, su padre, los unificó a todos con el hierro.
Las águilas gemelas, símbolo militar de la desaparecida gloria bizantina, vivirían ahora en el norte.

El año anterior noticias importantes llegaron desde el oeste: al fin, la alianza polaco-lituana fue momentáneamente deshecha, tras la rápida anexión de Moldavia por parte de Zygimantas, el cual no pudo obligar a los poderosos polacos, verdaderos líderes, a acompañarlo. La rápida anexión del reino ortodoxo provocaría la justificación necesaria para que la orgullosa Rusia participase en un nuevo ataque contra sus malhadados vecinos.

Vasily III instituyó, como su padre, algunas reformas en el ejército de caracter innovador, que más adelante contribuirían a sentar las bases doctrinarias de la organización militar. Éstas tuvieron, empero, un efecto definitivamente perjudicial en la primera campaña, demostrando que su eficacia mejoraría con el tiempo y la experiencia.

Antes de iniciarse la guerra, murió Repnin en Moscú, y Gustav Vasa se convirtió en el rey de Suecia, tras largas décadas de regencia.
La que sería una nueva desilusión para los rusos llegó el día 3 de Agosto, cuando le fue anunciado al Duque lituano la noticia.
Mihail Glinski fue el primero en recibir órdenes desde la capital. Sus móviles tropas debían cruzar el Don y proteger la siempre vulnerable Kharkov.

Mientras tanto, Vasily guió sus soldados hacia Tula, elegida ya definitvamente, como la plataforma de las siguientes invasiones a Lituania.
Los 20 mil hombres que componían el destacamento de Narva se dirigieron hacia Novgorod, como tenían por costumbre, dejando que las nevadas rusas diezmasen primero a los invasores suecos que irremediablemente acudirían, para luego frenar a los menos, rezagados.

¡Vano intento!. Las tropas rusas se llevaron una amarga sorpresa cuando la ciudad de Kola se rindió tras 18 días de asaltos varegos.
Los soldados se volvieron entonces rápidamente sobre sus pasos y, a marchas forzadas, llegaron a Pskov, aunque a destiempo, ya que 17 mil suecos habían ya cruzado la frontera, y marcaban la fría nieve de Lituania mientras se dirigían hacia el sur.

Los primeros meses eran, pues, una peligrosa advertencia para la recién nacida Rusia.
Y el nuevo año no traería noticias más reconfortantes: los nobles tártaros de Ufa y Kazán, recientemente traídos al dominio ruso, se aliaron con los mongoles, tal vez con la intención de unirse nuevamente.

Vasily decidió sopesar los primeros resultados con iniciativa en los días de primavera de 1522. Para ésto, inició tres asedios, un primero en Smolensk, otro en Kursk, y un tercero en Velikije Luki, tras vencer un pequeño destacamento lituano en la región, compuesto por 3 mil soldados.

El 7 de Mayo, el Gran Duque fue alertado sobre el rápido movimiento de los que parecían ser 13 mil jinetes lituanos en los alrededores de Kursk y, para evitar el grave peligro que ello representaba, marchó con el resto de las tropas estacionadas en Tula hacia la región.

¡14 días más tarde, ambos batallones sumaban poco más que mil hombres!.




La batalla por Kursk, peleada en realidad, en dos fechas, el 21 contra el ejército que sitiaba la ciudad, y el 28 contra las tropas de Vasily, quedó registrado como una de las catástrofes militares más grandes de toda la historia rusa.
Casi 15 mil rusos perdieron la vida, mientras que los lituanos sólo 2 mil. Muchos nobles fueron hechos prisioneros, y sólo liberados tras las negociaciones de paz.

Las predicciones habían sido correctas, y el ejército enemigo se acercó fugazmente gracias a su composición absoluta de jinetes. Lo que los rusos no previeron fue que dicha composición anularía gran parte del trabajo de la infantería en una región llana y, cuando el primer destacamento fue disuelto bajo las cargas de los caballos, los segundos llegaron sólo para ser igualmente derrotados por los lituanos.

Vasily, herido, ordenó no bien llegó a Moscú el rápido reclutamiento de 15 mil soldados, y llamó al resto del ejército del norte que se encontraba en Tver, a defender la patria.

Para evitar una nueva derrota, el sitio de Velikije fue levantado, ya que un nuevo ejército enemigo, ésta vez compuesto por 25 mil hombres marchó hacia allí desde Minsk.

Asimismo, Mihail Glinski fue enviado a Belgorod.La ciudad de Kharkov que lo había albergado se encontraba en un aparente estado de seguridad. Los suecos habían desaparecido en el invierno lituano, y sólo se los había vuelto a ver unos meses antes.

A pesar de las desgracias que ésta guerra ocasionó, tanto Smolensk como Belgorod fueron tomadas con éxito, y dichos progresos, y sólo ellos, pudieron salvar a Rusia del desastre.

Una nueva batalla fue peleada en Kursk. Vasily había decidido no desistir en el intento por tomarla, y cuando se le comunicó un nuevo exterminio, creyó desfallecer: ésta vez 17 mil habían sido asesinados y unos 8 mil hechos prisioneros. Las tropas enemigas compuestas de 26 mil hombres, celebraban la nueva victoria.

El último gran enfrentamiento de la guerra fue suficiente para convencer al obstinado Vasily que su pretensión sobre Lituania debería esperar:




Todos los ejércitos de Moscú (unos 60 mil hombres), desmoralizados y hambrientos, fueron vencidos una vez más, cual romanos en Cannas cerca del Aufidio por el gran coloso Aníbal.

La paz fue firmada el 13 de Junio, nuevamente en Smolensk. Rusia debió pagar 50 ducados y renunciar momentáneamente a su expansión.



Vasily recompuso con velocidad el diezmado ejército de 30 mil hombres que ahora poseía. Recordemos que Rusia estaba rodeada de enemigos por doquier: Dinamarca, Suecia, Prusia, la Horda de Oro, Lituania, Polonia, la Órden de los Teutones, etc.
Para ésto, muchos tártaros fueron enlistados, ingresando sólo por el oro que el Duque había ofrecido.
Asimismo se finalizó la construcción de una nueva escuadra báltica, que comenzaba a crecer lentamente, compuesta entonces por 5 galeras de guerra y 5 buques.

Nuevos gobernantes aparecieron en Dinamarca, Frederik I, y en su vasallo Livonia, Wolter.

Tras semejante derrota, estallaron nuevos enfrentamientos entre las casas nobiliarias, unas fieles al monarca, otras siempre listas para la rebelión.
Sólo una cosa pudo salvar entonces a Rusia de nuevo enfrentamiento civil: otro episodio en la guerra entre Suecia, Dinamarca y sus aliados.
Los lituanos habían ganado mucho, sí, con su alianza; pero otro tanto estaban perdiendo, ya que las contínuas guerras erosionaban su estructura política. No tardarían en verse envueltos en revueltas y descontentos por la contínua tarea de Ares.

Así son éstas que, cuando elegidas con precisión y en el momento correcto, pueden fortificar un Estado y engrandecerlo por encima de sus vecinos, pero que cuando contínuas y sin propósito, traen el caos y terminan por doblegar a los individuos, imponiéndoles la tiranía.

Én los años que siguieron, se gestó lo que en 1525 culminaría con la abierta rebelión de media Europa: la Reforma protestante.
En realidad, la corrupción papal había existido desde que la Iglesia era Iglesia, mas tanto la invención de la imprenta como otros descubrimientos habían permitido la rápida difusión de ideas claramente anti-romanas por toda la tierra de los germanos, en especial en el norte. Y en dicho año, un teólogo del sur de la región había tronado como San Ambrosio de Milán, ante los tribunales de Wittemberg, y había sentado, de esta manera, una nueva forma de observar las leyes del Señor.

Todavía se discute si fue, en efecto, la voluntad de Lutero la aparición de las Iglesias rotestantes, o si, como sugieren algunos hechos, sólo pretendía la reforma de la Iglesia Católica, negando todo deseo de una escisión que inevitablemente se produciría. Dejamos en la voluntad de nuestros lectores una investigación de mayor profundidad, ya que el tema escapa al estricto tópico de nuestra incumbencia.

Ése mismo año Vasily se divorció definitivamente de su primera esposa, acusada por esterilidad y exiliada en un convento, a la manera antigüa.
¡La desdichada Solomonia se enteró luego que estaba embarazada, secreto que se llevaría consigo a la tumba!. La causa era evidente, Vasily no permitiría que el vástago viviese, ya que había contraído nuevas nupcias con una princesa de descendencia mongola que en 1530 le daría como hijo a Iván, el IV, Yelena Glinskaya.

En 1527 estallaron dos rebeliones. Una fue suprimida en Nizhny, ocasionada por los tiránicos tratos de un boyardo de la región para/con los campesinos.
La otra fue eliminada mucho más expeditamente por el destacamento de Narva.




Un año más tarde, los daneses, llevando la mejor parte en la guerra contra Suecia, se sacarían de encima a los lituanos por 112 ducados. Ahora podrían avanzar con mucha más facilidad.

Una nueva revuelta campesina estalló en Voronezh. Mihail Glinski fue enviado a eliminarla, cosa que hizo con éxito el 17 de Abril.
Como vemos, hubiese sido extremadamente complicado para cualquier gobernante hacer frente a tamaño movimiento. Pero el bestial trato hacia los más débiles era siempre un motivo para que dichos procesos terminasen produciéndose y fuesen aprovechados, en ciertas ocasiones, por hombres inescrupulosos que lucraban con ellos.

Los moldavos, aprovecharon las dos guerras en las que participó Lituania, y tras unos breves años de dominio, declararon su independencia, la cual duraría sólo 7 meses.

Como en la ocasión anterior, Vasily volvió a declarar la guerra. Ésta vez debería enfrentar sólo a los lituanos, ya que los suecos habían deshonrado la provechosa alianza tras la segunda guerra moldava.
Por otro lado, los ejércitos que Zygimantas encontró en frente eran bien distintos de los que había enfrentado unos años antes. Vasily por fin comprendió que no podía seguir despreciando a los nobles que contribuirían con sus tropas, y cedió a varias de sus demandas, descentralizando el poder del Estado.

La guerra se caracterizó inmediatamente por un profundo contraste entre los ejércitos. Así como en 1521-1523 la coalición había demostrado un ímpetu y voluntades superiores a las rusas, éstos aventajaron ahora en coraje y velocidad a las armas lituanas.

El 10 de Noviembre, los tres destacamentos fueron movilizados conjuntamente; el de Narva marchó a Pskov, desde donde invadiría el norte, el de Moscú se dirigió hacia su acostumbrada locación de Tula, preparándose para atacar el centro, y el del sur, bajo el mando de Glinski, cruzó el Don una vez más y se reagrupó en Kharkov.

Allí los rusos se vengaron por las atroces infamias que sus enemigos le habian infligido: en la batalla junto al Don, como tantos años antes, el gran general ruso batió a un ejército lituano fuerte de 14 mil hombres. La caballería rusa se congregó en el lado derecho de la formación y tras vencer a su rival, embistió la retaguardia enemiga al tiempo que la infatería la acometía por el frente. Ningún soldado enemigo salió vivo.

¡El Gran Alejandro tenía célebres imitadores!.

En 1530, un año excepcional para Vasily y Rusia, dos nuevos líderes se sumaron al ejército: el destacamento del norte volvería a tener un digno general, Kazimovskyi, mientras que Ovchina-Obolensky se sumaría como subordinado al ejército del sur, aportando 5 mil infantes.

Vasily prosiguió enérgicamente su campaña sitiando la funesta Kursk con 12 mil hombres el primero de Marzo, y los 20 mil soldados localizados en Pskov harían lo propio en Velikije.

Pero en Junio una nueva derrota volvería a llenar las páginas de la historia militar de Rusia: 28 mil lituanos cayeron de improviso sobre los sitiadores de Kursk y los exterminaron, salvándose sólo Vasily y su guardia personal.

Eso fue todo lo que los rusos pudieron soportar: todas las tropas fueron convocadas de inmediato en Tula. Rusia no podía seguir siendo humillada por sus católicos vecinos.

El 3 de Noviembre se libró una última batalla en Kursk, que tantos males había simbolizado en el imaginario ruso: unos 56 mil soldados dieron el golpe de gracia a los 28 mil lituanos que defendían la ciudad.
A partir de entonces, Lituania fue una nación sin ejército.

Vasily esperó que los efectos madurasen en el Invierno de 1531, y nombró a Ovchina ministro y jefe de todos los ejércitos rusos. Éste designó, a su vez, a un nuevo líder, Mikulinski y, tras la caída de Smolensk, Poltava y Kursk (en ese orden) se firmó la paz. Lituania fue forzada a ceder Kursk y pagar una fuerte suma.

Los últimos años de su mandato, Vasily los pasó en un oscuro monasterio (bajo el nombre Varlaam) y, tras recibir los votos sagrados, falleció en 1533 por un abceso maligno.

El nuevo soberano, Iván IV de tres años de edad, presenciaría una de la más oscura etapa en la historia rusa, que daría paso, luego, al inicio de una época de inéditas conquistas y glorias militares.

Antes de caer en desgracias, el favorito de la regente, Ovchina, llevó a cabo importantes acciones: reformó el ejército terrestre, gravando fuertemente a los boyardos; ordenó la reconversión de los habitantes de Kursk, que habían pasádose a la religión católica, y denegó la petición de una familia noble, iniciando así, por vez definitiva, la era del absolutismo monárquico en Rusia.

En lo que respecta al extranjero, Gustav Vasa anunció al mundo su conversión al protestantismo y la de toda Suecia, primer país reformista, y Cristhian III, descendiente de Frederik I se convirtió en rey de Dinamarca y Noruega, con el apoyo del monarca sueco. La aristocracia católica danesa fue derrotada y el protestantismo ganó poder en las regiones escandinavas.



El escudo ruso que incorporó las águilas de Constantinopla. Sofía Paleologa, madre de Vasily, legó a Moscú las pretensiones de convertirse en una tercera Roma.
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Old 10-08-2004, 18:12   #16
Yiyo
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Hola de nuevo. ¿Cómo vas de tecnología respecto a los demás países? Yo estoy jugando con Rusia y voy un poco mas retrasado(supongo que sera por ser ortodoxo) pero al tener tanta base de reclutamiento me los como

Saludos
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Old 10-08-2004, 21:39   #17
Drunt
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Ya eres la madre Rusia, un país respetable. Tengo ganas de ver la colonización de Siberia, las luchas con los austriacos y tus guerras con los Khanatos mongoles. Llegarás a tener un manpower Terrorífico . Por cierto, no estás conquistando demasiadas tierras a los mongoles, ¿estás esperando a tener cores?
Aún me acuerdo de mi última partida con Moscú cuando ya poseía tecnología 5 (asalto) e hice un conquista rápida y efectiva sobre Lituania.

Suerte y ánimo
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Old 11-08-2004, 02:14   #18
Ígneo
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Salud,

Yiyo: recién ingreso con motivo de actualizar el Relato Posterior a la Acción. El nivel tecnológico ruso en 1550 es de 5 puntos en el terrestre, y 2 en el naval.

Drunt: estoy tratando de jugar una partida moderadamente histórica. Ahora voy a comenzar a relatar la primera parte de Iván IV, destructor de Kazán, Astrakhán y conquistador de otros reinos como Nogai, con lo cual abrió a Rusia las estepas siberianas.

Espero que no se torne aburrido, ya que la segunda parte de su reinado (luego que se hace nombrar Zar) es puramente belicosa.

Ígneo.
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Old 11-08-2004, 04:12   #19
Ígneo
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Liber XI


El infante Iván heredó el trono de Rusia a los tres años, fallecido su padre. Su madre, Yelena Glinskaya tuvo el deber de gobernar como regente hasta que el pequeño estuviese en edad de hacerlo por sí mismo.

Mas los verdaderos dueños del poder fueron desde el comienzo otros bien distintos: los boyardos, más audaces que nunca, no permitirían que una mujer dictase órdenes mientras el Estado se encontraba en una situación apremiante.

La jóven reina pudo gobernar por breve tiempo gracias a la fiel ayuda de un grupo de nobles que habían seguido incondicionalmente a su difunto esposo, Vasily y, liderados por su favorito, Ivan Ovchina-Obolensky, dieron dura batalla a los intereses aristocráticos que pretendían imponerse.

Todo el perído tuvo, empero, una calma prolongada en lo exterior. Mientras que puertas para dentro, el caos y la anarquía se apoderaban del Estado.
Las noticias más relevantas provinieron desde fuera y no de dentro hasta 1537.

En 1534 el clima religioso europeo se hallaba en plena ebullición y, correspondiéndose con estos hechos, varias naciones comenzaron a convertirse al luteranismo o protestantismo. La primera había sido Suecia, pero prontamente otras la siguieron: Prusia, Inglaterra, la Órden Teutónica, Brandeburgo, Dinamarca y varios otros electorados alemanes.

Sólo con guerras y más guerras sepultaron los Estados sus diferencias, y pronto debieron reposar, exhaustos y agotados por tan intenso ajetreo.
La paz extendió su dulce manto sobre el continente cuando la última gran guerra finalizó con la entrega de 10 ducados por parte de Suecia a sus acostumbrados vecinos escandinavos.

Aquel fue el momento crucial para Rusia, cuando todo se aquietaba. Ahora los lituanos, guiados por Zygimantas podrían volver a posar sus ojos en sus perdidas posesiones.
Mas el momento no llegó, y los eslavos respiraron aliviados y proseguieron sus luchas internas.

Éste estado de descontrol y terror se reflejó en las políticas gubernamentales, que redujeron drásticamente el comercio y sembraron inestabilidad en todos los territorios al demostrar ser insuficientes para suplir la contínua atención y vigilancia que los dominios demandaban.

Mientras tanto, Iván crecía rodeado de brutalidad y muestras de violencia por doquier.
No eran poco usuales las escenas de salvajismo cometidas contra los guardias de la regente y, lentamente, el niño se encerró en su soledad y dolor.
Por otro lado, su madre le profesaba poco o ningún afecto e interés, e Iván se aferró intensamente a su niñera Agrafena.

Unos pocos días después, luego que Gustav Eriksson de Vasa anunciase sus reformas pro-Hansa e importantes reformas administrativas en Suecia (que harían de ella una potencia formidable en el futuro cercano), Yelena ordenó una nueva ejecución pública.
Unos años antes, su tío Yuri había sido ejecutado por reclamar el trono. Ésta vez otro de sus ambiciosos parientes fue ajusticiado sin misericordia.

¡Unos días más tarde la insensible reina moría envenenada en su palacio!.



Gustav Eriksson I, rey de Suecia e importante figura histórica del estado nórdico.

Todavía hoy no está confirmada la hipótesis del envenenamiento pero, a juzgar por los inmediatos sucesos que se presentaron, todo indica que los boyardos, liderados por la familia Shuiski, ordenaron la muerte de la soberana.
El joven Iván nunca lo olvidaría.

Efiel consejero de Yelena, Iván Ovchina-Obolensky fue arrestado y murió unos meses más tarde en prisión cuando sus carceleros le propiciaron una salvaje golpiza. Un reinado de terror fue suplantad por otro. ¡Y todavía hoy se sorprender algunos al conocer la acciones de Iván!.

Los Shuiski demostraron ser, bajo el mandato de su líder Andrei, administradores incompetentes y pronto se encontraron con varios rivales.
Un tristemente célebre episodio se sucedió en el palacio de Moscú una fría mañana de invierno: los Belski, momentáneamente en control de la situación, fueron pasados a cuchillo por los fieros Shuiski, a la vista del jóven hijo de Vasily.
Los soldados golpearon a él y a su hermano, que debían mendigar ahora como huérfanos en su propia residencia.




Por fin, su querida niñera, y único vínculo de amor con el mundo, desapareció.
Andrei la envió a un convento donde pasó el resto de sus días.
Iván tuvo que crecer a partir de entonces. Y demostró que estaba hecho de hierro.

Pasaba sus días y sus noches devorando tomos enteros de las colecciones que el hogar real le podía proporcionar. Al mismo tiempo comenzó crueles experimentos con animales, descargando de ésta manera sus violentas emociones.
Los Shuiski lograron, en aquel entonces, imponer su hegemonía sobre el resto de los pretendientes, mas ésto no libró a Rusia de nuevas políticas desestabilizadoras.
El 15 de Octubre de 1539, se recibieron disidentes lituanos y, unos meses más tarde Rusia pudo reclamar legítimamente sus pretensiones sobre las tierras que los exiliados poseían formalmente, tras casar a una de sus doncellas con un jóven aristócrata de la región.

Ese año, los Shuiskis cometieron una de sus más imprudentes acciones, la cual le costaría la vida a Andrei, unos cuatro años más tarde: uno de los consejeros de Iván, Fyodor Mishurin, fue apresado y torturado.
Desde ese momento, su ruina estaba destinada, ya que el jóven soberano crecía en poder e inteligencia a pasos agigantados.

En 1543, ordenó su pronta detención, y el 29 de Diciembre, el miserable Andrei fue encerrado con una manada de perros hambrientos.
¡Encontraba un triste émulo suyo en Iván!.
El gobierno de los boyardos había terminado, ésta vez para siempre
.



Desde un primer momento la ambición de Iván fue deshacerse de la problemática alta nobleza feudal que seguia controlando Rusia. Otro de sus propósitos fue engrandecer al Estado como ningún otro gobernante lo había hecho.

Diga lo que se diga de él, no se puede negar que fue un hombre excepcional.
Iván fue exitoso en ambos cometidos y Rusia se convirtió, por ello, en una potencia de primer nivel, que no tardaría en atemorizar a dos continentes y en imponer su voluntad en vastísimos territorios y pueblos.

A partir de su gobierno, se finalizó definitivamente la Edad Media rusa de la que ya hemos hablado.
Las primeras acciones del jóven Iván fueron de variada índole: el Estado eslavo reclamó las tierras del lado allá del Volga que todavía se encontraban en manos de la Horda de Oro, sus aliados Ak Koyunlu, y del nuevo y reestablecido Khanato de Crimea.
Asimismo nombró un concejo cuyas figuras prominentes fueron el sacerdote Silvestre y su amigo Alexi Adashev.
Éste concejo lo ayudó intensamente a derogar gran parte de los antiguos privilegios otorgados por sus antecesores a los boyardos que componían la nobleza aristocrática, favoreciendo al mismo tiempo la aparición de un estamento nobiliario basado en la riqueza y de origen mercantil.

El jóven príncipe demostró también una actitud ambigüa hacia la vida. Por un lado se rumoreaba su desprecio por los animales y una actitud cruel para/con sus enemigos. Por otro se lo creía muy devoto, y en un acto realizó una pública confesión de sus pecados.



Una de las más antigüas iglesias de Pskov, remodelada varias veces por los zares.

Su primer tramo de gobierno no se vería libre de rebeliones o enfrentamientos civiles: tuvo que reprimir levantamientos en la recientemente incorporada Samara y en Kazán. La primera, nueva posesión rusa, librada del yugo mongol por la lucha armada de sus fieros habitantes; la segunda, tradicionalmente problemática por la conversión al Islam de los tártaros que la fundaron.

También los suecos y lituanos debieron enfrentar revueltas ese año. Mientras Gustav Vasa aplastó la rebelión de Dacke, un campesino, con mercenarios germanos, los lituanos hicieron lo propio en la península de Crimea, cuyos pobladores buscaban la incesante liberación.

1545 sería famoso por convertirse en el año que presenciaría la llegada de la expedición de Chancellor a Arkahngelsk. Iván firmó un tratado con el gobierno inglés y las negociaciones diplomáticas se abrieron, estableciéndose embajadores en Moscú y Londres respectivamente.
Nuevas reformas religiosas se iniciaron asimismo en Francia y Suiza, donde un severo teólogo llamado Calvino establecía que el cielo sólo era de unos pocos elegidos y que el arrepentimiento no era suficiente para ganarse el perdón divino.
¡Lo que no sabían es que ésta doctrina impulsaría el surgimiento de una disciplina ética y comercial que transformaría el mundo!.
Éstas noticias no eran muy apreciadas por los poco sutiles doctrinarios de la ortodoxia, que estaban más preocupados con la reciente muerte de su amada Iglesia, llevada a cabo por manos católicas.

Mas sería Iván quien sorprendería a todos al año siguiente, tras efectuar su coronación como primer emperador de Rusia. El título de César, volvería a ser utilizado en el norte, y la gloria romana volvería a brillar una vez más en la tierra de los zares.



San Boris y San Gleb, íconos de la escuela de Moscú.
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